El alcalde de la ciudad de Nueva York, Bill de Blasio, así como el gobernador del estado, Andrew Cuomo, ofrecieron este jueves su apoyo a un inmigrante ecuatoriano que fue arrestado y puesto en proceso de deportación luego de entregar una pizza en una base militar en la ciudad.
El arresto indignó a funcionarios, grupos civiles y la prensa de esta ciudad, luego de que se reportara que Pablo Villavicencio Calderón, un inmigrante de Ecuador con dos hijas y una esposa estadunidense, fue arrestado porque no pudo acreditar su residencia legal al entregar la comida.
El arresto, sucedido la semana pasada, fue dado a conocer en una conferencia de prensa celebrada la tarde del miércoles, en la cual concejales y la esposa de Villavicencio explicaron los pormenores del caso.
Villavicencio, como había hecho en ocasiones previas, fue a entregar alimentos a la base militar de Fort Hamilton, en el condado de Queens, donde presentó una identificación de la ciudad, la cual en apariencia fue insuficiente para el militar de guardia.
Tras realizar unas llamadas telefónicas y comprobar que Villavicencio tenía una orden de deportación por una falta que no involucraba ningún crimen, el militar de guardia decidió arrestarlo y entregarlo a agentes de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE).
El incidente subrayó la vulnerabilidad de los inmigrantes indocumentados, aun en una cuidad considerada como santuario, cuando entran en contacto con cualquier funcionario del gobierno federal.
Asimismo, el arresto subrayó el ambiente de miedo que ha creado la directiva del presidente estadunidense Donald Trump de colocar en proceso de deportación a todo inmigrante sin documentos, aún si carece de antecedentes penales y no representa un peligro para la comunidad.
“Exigimos la liberación inmediata de Pablo Villavicencio Calderón. Entregar una pizza no es una amenaza para la seguridad pública. La ciudad por excelencia de los inmigrantes está lista para brindarle a él y a su familia toda la ayuda que podamos”, escribió De Blasio en su cuenta de Twitter.
Por su parte, Cuomo aseveró que luego de hablar con la esposa de Villavicencio le ofreció “cualquier cosa que podamos hacer para ayudar”. Asimismo, expresó que el gobierno le proporcionaría a través de sus socios asesoría legal gratuita.
De acuerdo con autoridades, Villavicencio podría ser deportado tan pronto como la próxima semana, pese a que el inmigrante tiene pendiente una solicitud para obtener un permiso de trabajo y residencia en Estados Unidos.