Aplaza EU aplicar los aranceles a los autos importados

Suspende por meses la decisión de imponer gravámenes, una medida que impactaría a Europa y Japón

Washington.- Atrapado en una enorme disputa comercial con la rival China, el presidente Donald Trump resolvió el viernes no declarar la guerra comercial a los países amigos: la Casa Blanca dijo que demorará por seis meses la decisión de imponer aranceles sobre la importación de autos, una medida que impactaría duramente a Europa y Japón.

Donald Trump espera utilizar la amenaza de los aranceles como factor de presión para forzar a Japón y la UE a hacer concesiones en las negociaciones comerciales en curso.

El presidente ha sacado a relucir un arma rara vez empleada del arsenal estadounidense en la guerra comercial _la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962_ para investigar si las importaciones de autos amenazan la seguridad nacional, lo que justificaría los aranceles.

“El caso está claro: los autos no amenazan la seguridad nacional”, dijo en un comunicado la cámara empresarial Alianza de Fabricantes de Automóviles. “Nos preocupa profundamente que el gobierno siga estudiando la imposición de aranceles sobre los autos. 

Al elevar los precios de los automóviles en general y los costos de reparaciones y mantenimiento, los aranceles son en esencia un enorme impuesto a los consumidores”.

La aplicación de aranceles sobre los autos significaría una gran escalada de las políticas comerciales agresivas de Trump. El año pasado, Estados Unidos importó vehículos por valor de 192.000 millones de dólares y autopartes por 159.000 millones.

Mientras tanto, Trump está embarcado en un enfrentamiento con China en el que hay mucho en juego. Washington acusa a Beijing de robar secretos comerciales y obligar a las empresas estadounidenses a entregar tecnología, en su afán de desafiar la supremacía tecnológica del país norteamericano.

Los dos países aplican mutuamente aranceles sobre los productos del otro, valorados en cientos de miles de millones de dólares. Las conversaciones finalizaron desde la semana pasada sin solución.

Fabricantes de autos se beneficiarían con un impuesto sobre sus competidores extranjeros, pero muchos fabricantes dependen de autopartes importadas.