Argelinos luchan vs incendios mortales

El presidente Tebboune pide se restablezca la pena de muerte para los pirómanos

Argel, Argelia.- Los bomberos luchaban contra una ola sin precedentes de letales y devastadores incendios forestales en Argelia que ha llevado al presidente a pedir que se restablezca la pena de muerte para los incendiarios.

Los incendios se han extendido por varias provincias, creando un vasto frente que se extiende desde el centro hasta el extremo oriental de la nación norteafricana. Efectivos de Protección Civil, apoyados por escuadrones del ejército, siguieron combatiendo rebrotes en las provincias de Sétif y Guelma esta semana, donde se han quemado grandes extensiones de bosque.

En Jijel, una provincia a 200 kilómetros al este de Argel conocida por sus playas de arena fina, aguas turquesas y colinas de olivos y árboles frutales y cedros, ha sufrido los mayores daños.

No quedaba nada de los 1,200 kilómetros cuadrados de bosques, solo cenizas humeantes y tocones carbonizados. La cifra oficial de muertos en Jijel era de 12, según uno de los primeros comunicados del Ministerio del Interior al inicio de la crisis a finales de agosto.

Abdelwahab Boukrouh, periodista de la Dirección de Comunicación de la Presidencia, anunció en su página de Facebook que su familia, que vive en Ouled Riyah, un pueblo de montaña, perdió a 12 miembros durante la noche del 22 al 23 de agosto, y hay otros tres desaparecidos, incluyendo mujeres, menores y personas mayores que se vieron sorprendidas por las llamas en sus viviendas.

Miles de cabezas de ganado, entre vacas, ovejas, cabras, mulas y burros, no pudieron escapar. Sus cadáveres calcinados cubren los empinados caminos que conducen a las aldeas, mientras que las viviendas han quedado reducidas a poco más que montones de cenizas humeantes.

Ante la catástrofe, el presidente, Abdelmadjid Tebboune, interrumpió sus vacaciones para visitar personalmente los hospitales especializados de Argel donde se atendía a las víctimas con quemaduras graves. Declaró tres días de luto y convocó una reunión especial del Consejo de Ministros para declarar la región de Jijel “zona de desastre” y asignar recursos para afrontar la crisis.

Tebboune afirmó que los responsables de los incendios “serán condenados a muerte”, al tiempo que anunció el levantamiento de la moratoria sobre la pena capital, vigente desde 1993. En ese año se produjeron las últimas ejecuciones en el país: tres insurgentes islamistas condenados por un sangriento ataque en el Aeropuerto Internacional de Argel.