El último combatiente en ser identificado fue Ramón Ángel Cabrera, un joven de 19 años nacido en la provincia de Córdoba, que murió en combate en el último conflicto bélico que protagonizó el país sudamericano y que perdió frente a Reino Unido.
La guerra terminó con un saldo de más de 900 muertos en ambos bandos, pero la mayoría de ellos, 649, eran cuerpos de soldados argentinos que no pudieron ser recuperados ni identificados porque las hostilidades permanecieron latentes.
Desde entonces, Argentina mantiene el reclamo de soberanía en los organismos internacionales, los cuales han convocado a un diálogo que Reino Unido se niega a acatar.
En medio de la tensión diplomática, el presidente Mauricio Macri logró que en 2017 el gobierno británico aceptara la mediación de la Cruz Roja Internacional para identificar los cuerpos que permanecían enterrados en Malvinas sin nombre alguno.
Gracias al apoyo del prestigioso Equipo Argentino de Antropología Forense, se fue conociendo la identidad de combatientes.
El año pasado fueron exhumados 122 cuerpos, por lo que ya sólo falta identificar a 16 soldados caídos, lo que se está tratando de lograr a partir de la comparación de las muestras de ADN que han entregado los familiares.