Washington.- Los votos finales de las elecciones de medio mandato todavía se están contando, pero no se equivoquen: la próxima temporada electoral ya comenzó.
Los aspirantes presidenciales de ambos partidos se disputaron posiciones el miércoles, incluso mientras el mundo político asimilaba el impacto de la ola demócrata que la víspera se estrelló sobre la política estadounidense. Los demócratas celebraron el sorprendente éxito de su partido —y empezaron a promocionarse—, mientras los republicanos, desmoralizados, se apresuraron a tomar distancia de los estragos del presidente Donald Trump.
El republicano con más en juego probablemente era el vicepresidente JD Vance, quien llegó a la noche del martes como el principal prospecto presidencial del Partido Republicano y despertó el miércoles mucho más vulnerable —como cualquier republicano que esté cerca de Trump—.
Gobernadores de estados demócratas como Wes Moore, de Maryland, y JB Pritzker, de Illinois, lograron victorias decisivas para la reelección y ofrecieron amplios discursos de triunfo. El gobernador saliente de California, Gavin Newsom, ha trabajado para impulsar a candidatos demócratas en todo el país, especialmente en el sur.
El gobernador de Pensilvania, Josh Shapiro, tuvo posiblemente el desempeño más impresionante, con una victoria contundente en uno de los estados sin definición política más importante del país, al tiempo que ayudó a su partido a ganar el control de la legislatura estatal y voltear cuatro escaños en el Congreso.