En la región fronteriza de Bélgorod, una adolescente de 13 años perdió la vida y dos niñas, de 7 y 9 años, resultaron heridas cuando otro dron cayó cerca de un área de juegos infantiles en la localidad de Printsevka, de acuerdo con el gobernador regional.
El gobernador del territorio de Krasnodar, Venyamin Kondryatev, calificó el ataque contra la playa como "un acto deliberado contra la población civil" y aseguró que el lugar no tenía relación con instalaciones militares.
Se trata de una localidad a unos 25 kilómetros del llamado "Palacio de Putin", un complejo de edificios de más de 17 mil metros cuadrados que, según opositores, pertenecería al jefe del Estado. Putin, en cambio, siempre ha negado ser el propietario.
La primera en hablar del tema fue, en enero de 2021, la Fundación para la Lucha contra la Corrupción, creada por el opositor Alexei Navalny, en un documental en YouTube, sosteniendo que el complejo ubicado en Cabo Idokopas, valorado en cerca de 1.000 millones de euros (al cambio actual), fue financiado en parte por personas cercanas al presidente ruso, Vladimir Putin, incluidos directores de importantes empresas estatales.
Días después, el mandatario ruso negó públicamente que él o "miembros de su familia" poseyeran la propiedad.
Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia responsabilizó además a los países occidentales por su apoyo militar a Ucrania y acusó a la OTAN y a la Unión Europea de respaldar "actividades terroristas", afirmaciones que no fueron acompañadas de pruebas.
"No hace mucho tiempo, la OTAN y la UE declararon tolerancia cero contra el terrorismo. Ahora —afirmó la portavoz Maria Zakharova— ellas mismas se han convertido en parte de las actividades terroristas internacionales".
Del lado ucraniano, las autoridades informaron que un ataque ruso contra una estación de servicio en Kryvyi Rig, ciudad natal del presidente Volodymyr Zelensky, dejó tres muertos, entre ellos un niño de ocho años. La empresa estatal Naftogaz indicó que el bombardeo alcanzó una de sus gasolineras y que uno de sus empleados figura entre las víctimas mortales.
En el plano político, Zelensky anunció nuevos cambios en la cúpula de seguridad del país. El mandatario designó al exsecretario del Consejo de Seguridad Nacional, Rustem Umerov, como nuevo jefe del Servicio de Inteligencia Exterior, mientras que Ihor Klymenko asumirá la secretaría del organismo.
Según explicó la Presidencia ucraniana, Umerov tendrá entre sus principales responsabilidades continuar las negociaciones para poner fin al conflicto, avanzar en acuerdos internacionales sobre el desarrollo de drones y supervisar el programa de misiles antibalísticos Freya.