Bogotá, Col.- Varios ataques con explosivos ocurridos el fin de semana en Colombia han avivado la preocupación por la escalada de la violencia mientras el país se alista para celebrar elecciones.
El más letal se registró el sábado cuando detonó una bomba en una carretera en el departamento de Cauca, al suroeste del país.
Al menos 21 civiles murieron y más de 50 resultaron heridos, según el último balance del Ministerio de Defensa, en el atentado presuntamente perpetrado por la disidencia Estado Mayor Central de la extinta guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que no se acogió al acuerdo de paz firmado en 2016.
La violencia en esa región del país no es nueva, los grupos ilegales han tratado de controlar la zona por décadas por considerarla estratégica para ilícitos como la minería ilegal y el narcotráfico, que incluye los sembradíos de hoja de coca, la materia prima de la cocaína.
Los ataques suelen ser dirigidos contra las fuerzas de seguridad en zonas urbanas y rurales, pero a veces terminan por afectar a civiles como el del sábado, generando un especial rechazo por parte de la sociedad y de organismos internacionales.
En ese ataque un artefacto explosivo detonó al paso de un autobús que circulaba sobre la vía Panamericana en el sector El Túnel, en Cajibío, departamento del Cauca. Entre los heridos hay varios niños.