Madrid, Esp.- Las muertes por el trágico accidente ferroviario ocurrido en Urda (España), aumentaron este jueves a 69, tras notificarse otro fallecimiento. Mientras tanto, continúa la investigación de las causas de la colisión entre los dos trenes de alta velocidad, que llevaban en total a 544 pasajeros.
España vivió este jueves el primero de sus tres días de luto oficial por la catástrofe, con concentraciones silenciosas a mediodía en memoria de las víctimas en organismos oficiales (como el Congreso o numerosos ayuntamientos) y centros de trabajo.
El accidente ocurrió a las 08:54 horas, cuando un AVE de Renfe que circulaba desde Madrid en sentido Sevilla (sur) embistió por detrás a un tren detenido de Iryo, provocando que varios vagones cayeran por un terraplén.
En total, viajaban 42 extranjeros de siete nacionalidades según fuentes del ministerio de Asuntos Exteriores español.
Entre los países de procedencia, al menos cuatro son de China, dos Japón y uno de Filipinas.
La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) informó que la Embajada de México en España estableció contacto con siete mexicanos que viajaban a bordo de los trenes, quienes recibieron atención médica por lesiones leves y ya fueron dadas de alta, asimismo reportó que hay un connacional sin localizar.
Por su parte, la embajada de China en Madrid confirmó que cuatro connacionales viajaban en los trenes siniestrados, todos en buen estado.
La legación de Filipinas confirmó que había “un ciudadano filipino que sufrió heridas leves y fue trasladado a un hospital”.
La esperanza
de las familias
Mientras que las familias de los desaparecidos siguen esperando saber sobre sus familiares que no están en la lista de víctimas mientras tratan de no desfallecer, como Esther San Emeterio, hermana de uno de ellos.
Esta familiar explicó que su hermano, de 54 años, es el dueño del perro encontrado por la Guardia Civil en el lugar del accidente.
“Lo que estamos deseando es que nos llamen y que nos digan que está en el hospital, que están operándolo, que está inconsciente y por eso él no nos ha llamado, y es la única esperanza que nos queda”, confiesa su hermana.