Abu Dhabi, EAU.- El pájaro grazna desde su nueva jaula en la sala de estar de la casa del embajador francés en Abu Dhabi, en un entorno que dista mucho del que tenía en la vivienda de una afgana que pudo refugiarse en Francia.
La odisea del estornino de pico amarillo, llamado “Juji”, para salir de Afganistán ahora que el Talibán volvió al poder causó sensación en las redes sociales.
El embajador francés en los Emiratos Árabes Unidos, Xavier Chatel, participó activamente en las operaciones desde la base aérea de Al-Dhafra. En medio del caos, Chatel recibió una alerta. Los militares habían descubierto una carga ilegal en un avión.
Una mujer de no más de 20 años se aferraba a una misteriosa caja de cartón. Adentro se encontraba su querida mascota, el famoso estornino, con las alas cortadas, tan común en el sudeste asiático.
Por razones sanitarias, era imposible que pudiese llevar a París a la única posesión que parecía tener con ella.
La muchacha se puso a llorar, relató Chatel. El diplomático se negó a dar detalles de la joven y de sus circunstancias para proteger su privacidad. Solo dijo que “lo había perdido todo. Había perdido su país, su casa, su vida”.
Luego de recibir indicaciones acerca de las preferencias alimenticias de Juji —pepinos, uvas, pan y de vez en cuando papa—, Chatel decidió adoptar el ave, prometiéndole a la joven que la cuidaría.
Chatel le mandó videos de Juji comiendo frutas, revoloteando por una jaula blanca y aprendiendo francés. Después de soltar algunas expresiones en pashto en sus primeros días en Abu Dhabi, Juji se animó a decir algo parecido a “bonjour”.