El asesinato de Oleksandr Gordienko, un destacado agricultor ucraniano de Jersón por un dron suicida ruso, pone de relieve los enormes desafíos que enfrentan los agricultores locales, quienes recogen la cosecha y siembran a pesar de los ataques diarios, los campos minados y una sequía sin precedentes agravada por la destrucción de la presa de Kajovka en 2023.
La víspera un dron impactó el coche de Gordienko, cuando el empresario de 58 años, presidente de la asociación de agricultores de la región sureña de Jersón y diputado del consejo regional, supervisaba trabajos agrícolas en un campo del distrito de Berislav.
Un mes antes, Gordienko se había convertido en símbolo de la resistencia de los agricultores locales, tras difundirse fotos en las que aparecía con una escopeta y un detector de drones, usados para contrarrestar los drones de corto alcance lanzados a diario por las tropas rusas desplegadas a solo 15 kilómetros, al otro lado del río Dniéper.
“Es una pérdida inmensa. Tenía un espíritu extraordinario”, declaró a EFE Igor Yosipenko, también agricultor de Jersón.
La granja de Gordienko, donde almacenaba maquinaria, fertilizantes y otros insumos, fue destruida por bombas aéreas rusas. Sus campos también quedaron fuertemente minados durante la ocupación de esta parte de la región por Rusia en 2022.
Tras la contraofensiva ucraniana en otoño de ese mismo año, Gordienko y su equipo despejaron manualmente el terreno de miles de minas antitanque y antipersonales y siguieron sembrando, aunque más tarde los drones incendiaron su casa y un tractor, matando a un conductor.
El propio Gordienko escapó de la muerte en al menos dos ocasiones.