San Salvador.- La Iglesia católica en El Salvador beatificó el sábado a dos sacerdotes y dos laicos asesinados por “odio a la fe y la justicia”, víctimas de los escuadrones de la muerte que actuaban con total impunidad amparados por los cuerpos de seguridad salvadoreños y los gobiernos entre 1977 y 1980.
En una tarde soleada y con cánticos, cientos de personas vibraron el sábado durante la ceremonia de beatificación de los dos sacerdotes defensores de campesinos y trabajadores, y los dos laicos cuyas muertes impactaron en medio de una cruenta guerra civil de doce años.
Rutilio Grande, un sacerdote jesuita salvadoreño que inspiró a San Óscar Romero, fue víctima de los escuadrones de la muerte junto a sus dos amigos laicos y compatriotas, que lo acompañaban cuando fue atacado. Por su parte, el sacerdote franciscano Cosme Spessotto, originario de Italia, murió a tiros mientras oraba frente al alta de su parroquia. Los cuatro serán elevados a la categoría de beatos y mártires de la fe y la justicia 40 años después de que fueran asesinados.
Los cuatro mártires de la fe y la justicia fueron declarados oficialmente beatos en una emotiva ceremonia presidida por el enviado especial del papa Francisco, el cardenal Gregorio Rosa Chávez quien señaló que se debe reconocer la vida de los dos sacerdotes y los dos laicos, escogidos como modelos a seguir.
Fieles católicos de todo el país, muchos de ellos provenientes de la zona de Aguilares y San Juan Nonualco, acudieron a la ceremonia, sostenían imágenes de Grande, Spessotto y los dos laicos, y portaban banderas blancas y amarillas del Vaticano.
La beatificación constituye el primer paso hacia una posible canonización, aunque muchos en San Salvador ya le acreditan al “padre Tilo” la conversión de monseñor Romero.
El arzobispo de San Salvador, monseñor José Luis Escobar Alas, destacó la labor espiritual y humanitaria desarrollada por el padre Spessotto. “En defensa de la vida de los inocentes enfrentó a los asesinos, quienes también le mataron a él”, agregó el prelado.
Dado que es un Estado laico, en El Salvador no hay cifras de cuántos profesan el catolicismo, pero se estima que la mayoría del país son devotos de esta religión.