Bolsonaro y Lula da Silva agitan a sus bases

Sao Paulo, Bra.- El presidente Jair Bolsonaro y el exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva movilizaron este sábado a miles de sus simpatizantes en Sao Paulo, en un anticipo de la dura batalla que librarán en el mayor colegio electoral de Brasil, clave para los comicios del 2 de octubre.

El presidente Bolsonaro participó en la “Marcha para Jesús”, organizada por grupos evangélicos, que integran la base de apoyo social a su Gobierno. Y, a pocos kilómetros de distancia, Lula se conectó con sus orígenes obreros en Diadema, zona metropolitana de la capital paulista.

Faltan 85 días para las elecciones, pero Brasil ya está sumergido en el clima de una campaña que el líder ultraderechista plantea como “el bien contra el mal” y el dirigente progresista como “el amor contra el odio”, en un contexto altamente polarizado.

El candidato del Partido de los Trabajadores (PT) realizó un acto en la periferia de Sao Paulo, su cuna política, donde trabajó como metalúrgico y lideró manifestaciones masivas en tiempos de la dictadura militar (1964-1985).

En un discurso enérgico, el exmandatario tachó a Jair Bolsonaro de “fascista” y le atribuyó los “33 millones de brasileños que hoy se van a dormir sin tener algo que comer”.

Además, recriminó a los empresarios que “solo” se preocupan por su plan de política fiscal y “no abren la boca” para hablar de los salarios de los trabajadores.

Por su parte, Bolsonaro se rodeó de fieles evangélicos en la capital paulista, como ya hizo en el último mes en otras ciudades del país, con el objetivo de levantar su baja popularidad. “Estamos en contra del aborto, la ideología de género y la liberación de las drogas. Somos defensores de la familia brasileña”, afirmó.

También pidió no caer en “los dolores del socialismo” y mencionó la situación que viven algunos países de la región como “Venezuela, Argentina y Chile”, gobernados por líderes progresistas, como pronto lo estará Colombia, tras la victoria del exguerrillero Gustavo Petro.