RÍO DE JANEIRO (EFE).- La Cancillería de Brasil invitó a los gobernantes de todos los países con los que tiene relaciones diplomáticas a la investidura de Jair Bolsonaro el 1 de enero próximo, pero después, a petición de colaboradores del presidente electo, retiró las invitaciones que había hecho a Cuba y Venezuela.
La Cancillería informó en su nota que "inicialmente recibió del Gobierno del presidente electo la recomendación de que todos los jefes de Estado y de Gobierno de los países con los que tenemos relaciones diplomáticas debían ser invitados y así fue hecho".
De acuerdo con la Cancillería, toda la organización de la investidura está siendo coordinada con el Gobierno electo, ya que las decisiones son tomadas tras consulta al equipo que asumirá el 1 de enero.
En la polémica también terció Bolsonaro, quien afirmó el domingo en sus redes sociales que, "naturalmente, regímenes que violan las libertades de sus pueblos y actúan abiertamente contra el futuro Gobierno de Brasil por afinidad ideológica con el grupo derrotado en las elecciones no estarán en la investidura".
La polémica la inició el canciller anunciado por Bolsonaro, que afirmó, igualmente en redes, que "no hay lugar para Maduro en una celebración de la democracia y del triunfo de la voluntad popular brasileña. Todos los países del mundo deben dejar de apoyarlo y unirse para liberar a Venezuela".
Sin embargo, el canciller de Venezuela, Jorge Arreaza, desmintió a su futuro homólogo brasileño y aseguró que Maduro sí fue invitado a la investidura, pero que "jamás" consideró asistir.
"Aquí pueden leer las 2 notas diplomáticas oficiales enviadas por las autoridades brasileñas invitando al Gobierno venezolano y al Presidente @NicolasMaduro a asistir a la toma de posesión de @jairbolsonaro", señaló Arreaza en un tuit que acompañó con fotos de las invitaciones que recibió.
El cruce de declaraciones se produjo días después de que Maduro implicase a Bolsonaro en un supuesto plan orquestado por Estados Unidos con objeto asesinarlo y poner fin a la llamada revolución bolivariana, a raíz de una reunión del gobernante electo con el asesor de Seguridad Nacional estadounidense, John Bolton.
Bolsonaro siempre ha defendido la vía pacífica y descartado apoyar una intervención militar para solucionar la crisis que atraviesa Venezuela, si bien ha calificado de "dictadura" al Gobierno de Maduro.