Deir Al Balah, Franja de Gaza.- Empieza la música en un campamento de refugiados de Gaza, y un grupo de niños y niñas empieza a lucir sus movimientos de breakdance, pateando y girando con intensa concentración en su rápido juego de pies. Dos niñas pequeñas se sonríen al lograr una parte complicada de la rutina.
Es un raro momento de respiro y catarsis en medio de las duras realidades de la vida en la Franja de Gaza. Los niños, algunos con sandalias tipo chancla en los pies, bailan junto a varillas metálicas retorcidas que sobresalen de un montículo de escombros y concreto hecho añicos. La escuela que los entrena está en Nuseirat, un campamento abarrotado y urbanizado en el centro de Gaza que se remonta a la guerra árabe-israelí de 1948.
“Vengo a este centro porque descubrí que tengo talento para el breakdance, y también vengo aquí para liberar la energía negativa dentro de mí y para disfrutar”, declaró Habiba Abu Khater, una de los niños que entrenan en la escuela.
El instructor Fayez Saraj señaló que la escuela, establecida en 2004, ayuda a niños a fortalecer su confianza en sí mismos y mejorar su salud mental mediante el breakdance, la gimnasia y la danza contemporánea.