Brote de ébola en Congo supera los 2000 fallecidos

La provincia de Ituri es epicentro del brote de ébola que avanza pese a conflictos y limitaciones sanitarias.

Al menos 2,000 personas han muerto dentro de los casos confirmados en el brote de ébola en República Democrática del Congo, el de crecimiento más rápido registrado, según los datos más recientes, mientras un conflicto con rebeldes, malas carreteras e interrupciones del trabajo por problemas de pago ponen a prueba la urgente respuesta en una región remota.

En los datos del gobierno publicados la madrugada del martes se muestra que se han confirmado un total de 4.381 casos, incluidos 2,011 fallecimientos. A partir del primer caso confirmado, ese número de muertes se alcanzó casi tres veces más rápido que en el brote de ébola de 2014 a 2016 en África Occidental, el peor de la historia.

El brote actual fue declarado el 15 de mayo, pero las autoridades sanitarias dicen que la secuenciación genética mostró que su inicio ocurrió meses antes, en febrero.

Si bien tardó unas 9 semanas en registrar 1.000 muertes, ha duplicado esa cifra en apenas unas 3 semanas, mientras los expertos dicen que la crisis avanza más rápido que los esfuerzos por rastrearla y gestionarla.

En el epicentro del brote, en la provincia de Ituri, en el este del Congo, amigos y familiares se reunieron entre lágrimas el martes para el entierro de Jeannine Katusabe, de 38 años, uno de los fallecimientos más recientes.

Christophe Logo, un representante de la familia, dijo que Katusabe primero buscó tratamiento tradicional en casa y solo acudió al centro local de tratamiento del ébola cuando su condición empeoró. "Desafortunadamente, no se recuperó", dijo.

Identificar los casos a tiempo puede ser casi "imposible"

Ya es el segundo brote más grande de la historia, solo por detrás del brote de África Occidental de 2014 a 2016 que registró más de 28.000 casos, entre ellos, más de 11.000 fallecimientos. El brote se ha ido ampliando en las cinco provincias orientales afectadas cerca de Sudán del Sur, Uganda y Ruanda.

El brote actual ha tenido hasta ahora una tasa de letalidad de 45,9%, más que la tasa de 39,6% registrada en el brote de África Occidental de 2014 a 2016.

El brote de ébola es diferente de la mayoría de los anteriores porque el responsable es el raro virus Bundibugyo, para el que no existen vacunas ni tratamientos aprobados. Se han puesto en marcha ensayos clínicos para desarrollarlos en la provincia de Ituri.

Aunque el tipo responsable del brote de 2014 a 2016 se considera el más mortífero, los datos del gobierno muestran que este brote de Bundibugyo ha provocado la muerte de un porcentaje más alto de personas porque la atención y el apoyo no llegan a los pacientes con suficiente rapidez. Muchos pacientes reportan los síntomas tarde o no los reportan en absoluto.

"En ausencia de una vacuna eficaz, el control (del brote) depende de identificar los casos y luego atenderlos en instalaciones seguras hasta que se recuperen o, tristemente, fallezcan", dijo Paul Hunter, profesor de medicina en la Universidad de East Anglia en Reino Unido.

En una región remota como esta, con un conflicto en marcha y comunicaciones interrumpidas, la vigilancia rutinaria puede ser muy difícil e "identificar los casos lo suficientemente pronto como para prevenir la propagación puede ser imposible", dijo Hunter.

Las autoridades del este del Congo han restringido las reuniones públicas y cerrado el principal aeropuerto de Ituri para limitar la propagación de la enfermedad. Pero los movimientos masivos debido al comercio, la minería y los desplazamientos por el conflicto han continuado.

La respuesta ha mostrado retrasos desde el inicio

La Organización Mundial de la Salud dijo el lunes que, al inicio del brote, algunos casos fueron atribuidos erróneamente a la malaria y la fiebre tifoidea, y que los primeros análisis se realizaron para el tipo más común de ébola, retrasando la comprensión de lo que estaba ocurriendo.

Las autoridades "persiguen al virus, el virus va por delante de nosotros", dijo en una conferencia de prensa el director regional de la OMS para África, el doctor Mohamed Yakub Janabi.

El nuevo número de muertes es "alarmante", señaló el doctor Jean-Marie Akandabo, quien ayuda a gestionar a los pacientes en una clínica en Ituri.

Akandabo dijo que los principales desafíos que ha visto son la atención limitada para los pacientes y la escasa participación comunitaria. Algunas personas han descrito una desinformación generalizada sobre el virus en comunidades a veces hostiles que durante mucho tiempo han desconfiado de los forasteros tras años de ataques de grupos rebeldes.

"No debemos tomar esta enfermedad a la ligera, porque sigue matando y nadie está a salvo", afirmó.

El brote actual es el 17mo —y el más grande— al que se ha enfrentado la nación centroafricana. El primer virus del ébola que se identificó fue en 1976 cerca del río Ébola en lo que ahora es la República Democrática del Congo.