Madrid/Londres/París.- La ola de calor que ha castigado Europa durante las últimas fechas da muestras de agotamiento, aunque deja tras de sí una secuela catastrófica de incendios forestales que han quemado varios cientos de miles de hectáreas en el viejo continente.
El país más afectado es España donde la ola de calor terminó formalmente a comienzos de semana, pero el Gobierno ha reconocido una cifra de 70.000 hectáreas calcinadas solo hasta el 10 de julio, si bien las estimaciones del organismo europeo EFFIS basado en las imágenes vía satélite de Copernicus afirman que únicamente en las últimas 24 horas se quemaron 10.000 hectáreas más.
El mismo sistema calcula que, en los últimos seis meses y medio, ardieron más de 193.000 hectáreas forestales en España, lo que supera la cifra récord que hasta ahora ostentaba 2012.
En Francia, la alerta de calor también ha finalizado en las últimas horas con una bajada de temperaturas que ronda los diez grados, aunque se mantiene el aviso naranja en el sureste del país, sobre todo en la región de Provenza Alpes Costa Azul, con máximas de más de 35 grados.
En el Reino Unido, a pesar de la alarma generada por el hecho de que por primera vez se decretara la alerta roja por altas temperaturas y a pesar también de que ayer sus termómetros superaron los 40 grados, la ola de calor ha empezado a remitir con una bajada de las temperaturas.
El fuego más importante se declaró al este de Londres, en la localidad de Wennington, donde ardieron varias viviendas, establos y vehículos, pero también se quemaron varios puntos de los condados de Leicestershire, Hertfordshire, Suffolk, Norfolk, Lincolnshire y Yorkshire.
En Alemania, el calor ha alcanzado este miércoles Berlín, con máximas de hasta 40 grados, después de que Duisburg, en Renania del Norte-Westfalia, registrara los 30,5 % y fijara una nueva máxima del año, aunque no absoluta.
En Grecia, más que el calor el problema es el viento, con rachas de hasta 100 kilómetros por hora que han propiciado un fuego ya controlado en el norte de Atenas donde las llamas han arrasado una decena de casas, causado una treintena de heridos y forzado la evacuación de varias aldeas, y otro al oeste de la capital que también ha devorado varias viviendas y amenaza el pueblo de Alepojori.