Barcelona, Esp.- El independentismo catalán midió sus fuerzas este miércoles en las calles del centro de Barcelona en una manifestación multitudinaria convocada con motivo de la fiesta oficial de Cataluña, pero que tuvo un seguimiento mucho menor que en años anteriores.
La Guardia Urbana cifró en 600.000 personas los asistentes a la marcha, muy por debajo de los registros de la misma autoridad local en 2017 y 2018, años en los que los participantes llegaron al millón de personas, y mucho menos que en 2012, cuando se alcanzó el millón y medio de personas.
Dirigentes de todas las fuerzas independentistas catalanas, incluido el presidente regional catalán, Quim Torra, se sumaron a la cita, convocada por la organización Asamblea Nacional de Cataluña (ANC) bajo el lema “Objetivo independencia”, y cuyo expresidente, Jordi Sánchez, es uno de los encarcelados.
“Pidiendo la libertad para nuestros compañeros, claro que sí, pero sabiendo que cada derecho que nos sea negado lo volveremos a ejercer, empezando por el derecho a la autodeterminación”, subrayó Torra, para quien la movilización fue “un éxito” de convocatoria a pesar de “todos los pronósticos interesados que no querían que esto fuera así”.
En una intervención en el Congreso de los Diputados, el presidente en funciones del Gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, deseó hoy que ojalá llegue un día en que la Diada “sea la fiesta de todos los catalanes y todas las catalanas y no de una parte de los catalanes” y aseguró que su Ejecutivo y el Partido Socialista (PSOE) trabajan para que ese día “llegue pronto”.
Desde la cárcel, algunos líderes independentistas presos, como Jordi Cruixart, exdirigente de la entidad soberanista Òmnium Cultural, hicieron también un llamamiento a la unidad.