Pero su visita desencadenó protestas callejeras, con cientos de manifestantes que criticaron la presencia del presidente en los recordatorios de lo que fue el más sangriento ataque antisemita en la historia de Estados Unidos.
Tanto el presidente de la Cámara de Representantes Paul Ryan, como el líder de los republicanos en el Senado, Mitch McConnell, así como los líderes demócratas en ambas cámaras, Charles Schumer y Nancy Pelosi, declinaron la invitación del presidente de acompañarlo en su visita.
Bill Peduto, el alcalde de Pittsburgh, dijo que la visita del presidente es una mala idea y no se le vio en los actos públicos con el presidente.
La visita de presidente a Pittsburgh, que incluyó una visita al hospital presbiteriano UPMC donde se brinda atención a varios de los heridos, se prolongó por espacio de tres horas antes de que regresara a Washington.