BAGDAD.- Millones de musulmanes chiíes observaron la peregrinación anual del Arbaín el martes en la ciudad santa iraquí de Kerbala, bajo la sombra de las tensiones regionales en curso y el temor a otra ronda de escalada en la guerra entre Estados Unidos e Irán.
El Arbaín se celebra 40 días después del Ashoura, que conmemora la muerte del imán Hussein, nieto del profeta Mahoma, y de miembros de su familia, en la Batalla de Kerbala en el 680 dC.
El gobernador de Kerbala, Nasseif Jassim al-Khattabi, informó el martes que más de 22 millones de personas ingresaron a la ciudad durante la peregrinación, incluidos unos 5 millones de visitantes no iraquíes, además de iraquíes de distintas regiones del país.
El evento es considerado una de las mayores concentraciones religiosas anuales del mundo.
Entre los visitantes extranjeros de mayor perfil estuvo el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, para participar en la peregrinación.
La presencia de Araghchi fue un recordatorio del delicado equilibrio que Irak —que mantiene estrechos vínculos tanto con Washington como con Teherán— ha llevado adelante desde el inicio de la guerra.