Cesan protestas en Canadá

Sin embargo, podría resonar durante años en la política

TORONTO.- La mayoría de las calles en torno al Parlamento de Canadá están tranquilas ya. Casi todos los manifestantes en Ottawa que prometieron no rendirse nunca se han marchado, expulsados por policías con equipamiento antimotines. El ruido constante de los cláxones de los camiones se ha acabado.

Pero la protesta de camioneros, que creció hasta cerrar un puñado de puestos fronterizos entre EU y Canadá y cortar durante semanas zonas clave de la capital, podría resonar durante años en la política canadiense y quizá también al sur de la frontera.

La protesta, en principio dirigida contra la vacuna obligatoria contra el COVID-19 para los camioneros que hacían rutas transfronterizas, canalizó también el descontento contra las restricciones asociadas a la pandemia y el odio al primer ministro, Justin Trudeau. El fenómeno mostró el alcance de la desinformación en Canadá y el descontento populista y conservador latente.

“Creo que hemos comenzado algo aquí”, dijo Mark Suitor, procedente de Hamilton, Ontario, y que hablaba mientras la policía retomaba las calles en torno al Parlamento. Los manifestantes llevaban más de tres semanas ocupando esas calles, un bochorno para el primer ministro  Justin Trudeau y un espaldarazo para la ultraderecha canadiense. 

“Esta va a ser una división muy grande en nuestro país”, dijo. “No creo que este sea el final”.

Aunque la mayoría de los analistas dudan que las protestas supongan un punto de inflexión histórico en la política canadiense, han remecido a los dos grandes partidos del país.

“Las protestas han asestado un golpe tanto a los liberales como a los conservadores”, dijo Nelson Wiseman, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Toronto.