Las chilenas portaban carteles en los que se leía “Aborto legal para todas” y “Niña embarazada, niña violada”, mientras al unísono gritaban “¡Saquen los rosarios de nuestros ovarios, por un aborto libre, gratuito, igualitario!”.
Sin embargo, a sólo 12 días de haber llegado al poder, el gobierno del presidente Sebastián Piñera desmanteló una de las exigencias: ésta prohibía que los establecimientos privados que reciben aportes estatales por atender a pacientes obstétricos y ginecológicos alegaran objeción de conciencia institucional para evitar realizar abortos.