PEKÍN, China (EFE).- China negó hoy que sus guardacostas apuntaran con un láser a la tripulación de un buque de la guardia costera filipina en las aguas del arrecife de Ren’ai, sobre el cual Pekín afirma su soberanía.
"Los instrumentos relevantes utilizados (por el navío chino) no causaron daños al personal ni al equipamiento. La acusación de Filipinas es inconsistente con los hechos", declaró este miércoles el vocero de Exteriores Wang Wenbin en rueda de prensa.
El portavoz reiteró que un barco de la guardia costera filipina entró en las aguas del arrecife "sin permiso de China" el pasado 6 de febrero, y aseveró que el navío chino actuó "de acuerdo con la ley", además de "advertirles que se alejaran".
El pasado lunes, las mismas autoridades aseguraron que su patrullera operó "profesionalmente y con moderación" cuando se produjo el incidente en las aguas del que en Filipinas es conocido como atolón Ayungin -que el país ocupa-, perteneciente a las islas Spratly (llamadas Nansha en China).
Esta respuesta se da después de que este martes el presidente de Filipinas, Ferdinand Marcos Jr, convocara al embajador chino en el país tras la denuncia de los guardacostas filipinos por el uso de un láser cegador "militar" contra uno de sus barcos en el mar de China Meridional.
A su vez, el Ministerio de Exteriores filipino interpuso una protesta diplomática contra China, en la que condenaban "el acoso, la maniobras peligrosas" y el uso del láser por parte de la patrullera china.
Filipinas asegura que este nuevo incidente se produjo a menos de 200 millas (unos 322 kilómetros) de la costa occidental de Palawan, al suroeste del archipiélago y dentro del área económica exclusiva del país.
Esta distancia, 200 millas náuticas, es el límite establecido por la ONU para determinar la soberanía marítima de los Estados, según una convención a la que China se adhirió en 1996.
La denuncia llega en un momento delicado, una semana después de que Filipinas y EE.UU. firmaran un acuerdo que garantiza al país norteamericano el acceso de sus tropas a cuatro nuevas bases militares en áreas "estratégicas" filipinas y que China consideró que "agrava las tensiones en Asia".
China y Filipinas mantienen un conflicto por la soberanía de varias islas y atolones en el mar de China Meridional, que Pekín reclama casi en su totalidad por "razones históricas", disputándose parte de esos territorios también con Malasia, Vietnam, Taiwán y Brunéi.
Mientras, Estados Unidos busca contrarrestar los movimientos de Pekín en unas aguas clave para el comercio mundial y ricas en recursos naturales, en medio del pulso que ambos países mantienen por aumentar su influencia en el Pacífico.