Cierre del Parlamento de GB empaña reputación

La jugada de Boris Johnson podría dar resultado si logra ejecutar el Brexit

LONDRES.- Se sabía desde hacía tiempo que el edificio del Parlamento británico debía vaciarse para reparaciones urgentes que llevarán años y costarán miles de millones. Pero ahora el problema para la reputación global de Gran Bretaña como modelo de democracia va más allá de las plagas y las filtraciones de agua.

En zonas del mundo donde el sistema parlamentario británico y el respeto a su estado de derecho ofrecieron un modelo para países emergentes, algunos han interpretado la brusca decisión del primer ministro británico, Boris Johnson, de cerrar el Parlamento durante las cruciales semanas previas al Brexit como la prueba de que también Gran Bretaña puede sufrir una usurpación del poder.

La jugada de Johnson podría dar resultado si logra ejecutar el Brexit el 31 de octubre sin graves daños para la economía británica, pero la impresión generalizada de que ha cerrado el Parlmaento para sofocar el debate _pese a sus afirmaciones de lo contrario_ ha despertado condenas rotundas en zonas clave del antiguo Imperio Británico, incluidas algunas donde la reina Isabel II sigue ostentando la jefatura del estado.

Muchos británicos, políticos y ciudadanos de a pie, tienen un alto concepto del papel de su país en el escenario mundial, destacando su puesto en el Consejo de Seguridad de NU, su arsenal nuclear y su influencia tradicional en zonas complicadas de Oriente Medio. Pero el prolongado estancamiento en torno a su salida de la UE, aprobada hace más de 3 años, se ha cobrado un precio en la imagen de las instituciones políticas británicas de cara al resto del mundo.