Washington.- Colin L. Powell, el soldado y diplomático de origen humilde que llegó a ser el primer secretario de Estado negro, fue un hombre honorable y principista, un líder condecorado que puede servir de modelo para las futuras generaciones, según lo recordaron el viernes amigos y familiares.
“El ejemplo de Colin Powell no nos convoca a emular su trayectoria, demasiado enorme para los meros mortales”, dijo su hijo Michael en un conmovedor homenaje a su padre durante el oficio fúnebre en la Catedral Nacional en Washington. “Nos convoca a emular su carácter y su ejemplo como ser humano. Podemos esforzarnos para hacerlo”.
Dignatarios y amigos de todo el espectro político asistieron al oficio en un día soleado y frío. Estaban presentes el presidente Joe Biden y los expresidentes George W. Bush y Barack Obama, los exsecretarios de Estado James Baker, Condoleezza Rice y Hillary Clinton, el exsecretario de Defensa Robert Gates y el actual jefe del Estado Mayor conjunto, general Mark Milley.
No asistieron dos expresidentes: Bill Clinton, quien se recupera de una infección grave, y Donald Trump, quien fue blanco frecuente de las críticas de Powell.
Powell murió el 18 de octubre a los 84 años de edad, de complicaciones de covid-19.