Colorado lucha contra la sequía y los especuladores del agua

LOMA, Colorado, EE.UU. (AP) — Bajo un fuerte sol, Joe Bernal maneja su tractor John Deere por un camino de tierra a pocos kilómetros del centro de Fruita.

Va a cortar heno en unas tierras a escasa distancia. En el camino, señala hacia las tierras que su familia ha ido adquiriendo a lo largo de los años. Sus abuelos compraron 60 hectáreas. Sus padres adquirieron estas otras tierras. Sus bisabuelos, quienes llegaron en 1925, vivieron en aquella casa.

Desde la propiedad de Bernal se divisa el Grand Valley, una faja de tierras desérticas elevadas al oeste de Colorado, con polvorientas mesetas y acantilados, y el serpenteante río Colorado, que baja de las montañas y avanza hacia el este.

Los granjeros y ganaderos del Grand Valley usan el agua para regar decenas de miles de hectáreas en las que cultivan de todo, desde duraznos y maíz hasta trigo y alfalfa.

Pero desde el año 2000 el agua del río mermó un 20% y el nivel de los lagos Powell y Mead se encuentra a un 30% de su capacidad.

El agua del río no da abasto y los granjeros del Grand Valley enfrentan una seria disyuntiva. La agricultura se lleva el 70% del agua del Colorado que consume el estado y los agricultores deben encontrar la forma de cultivar con menos agua, conservar ese recurso en el lago Powell y ver qué se hace con los “especuladores del agua”, que tratan de ganar dinero a partir de la escasez de ese recurso.