Seúl, Corea del Sur.- Tras destruir la oficina de enlace intercoreana, Pyongyang rechazó dialogar con el Sur y anunció el reenvío de tropas a la frontera, subrayando su voluntad de reactivar las tensiones y forzar una negociación sobre relajación de sanciones.
En un comunicado difundido por la agencia estatal KCNA, Kim Yo-jong, hermana del líder Kim Jong-un, rechazó el envío de delegados sureños al Norte -una oferta que Seúl aún no había hecho pública- para dialogar y tratar de desactivar la tensión.
Kim Yo-jong, asegura la nota, “hizo saber nuestra postura de que rechazamos de plano la propuesta siniestra y carente tacto”.
La oficina presidencial surcoreana, que hasta ahora había mostrado casi siempre un perfil muy flexible y tolerante con Pyongyang -hasta el punto de ser criticado por denunciar a los activistas que envían de globos-, decidió replicar con dureza.
“Carece de sentido este menosprecio realizado en un tono muy grosero y sin comprender el propósito (de la oferta de diálogo)”, dijo en rueda de prensa el portavoz de la oficina presidencial surcoreana, Yoon Do-han.
Yoon criticó además la “falta de etiqueta” del Norte a la hora de hacer pública la oferta de diálogo surcoreana y aseguró que Seúl no tolerará “más de esta retórica indiscreta” que “básicamente daña” la confianza mutua.
La cúpula militar norcoreana confirmó que enviará contingentes al entorno de la ciudad de Kaesong (suroeste) y el Monte Kumgang (sureste), dos puntos simbólicos junto a la frontera que albergan proyectos de cooperación intercoreana hoy inoperantes.
Estas dos zonas quedaron desmilitarizadas con base en un acuerdo que firmaron Kim Jong-un y Moon en la cumbre de Pionyang de septiembre de 2018 que entonces se consideró un enorme avance para dos países que técnicamente siguen en guerra, ya que el conflicto que los enfrentó entre 1950 y 1953 se cerró con un alto el fuego en vez de un tratado de paz.
El Norte aseguró que rehabilitará puestos de guardia fronterizos que habían sido desmantelados tras la firma del pacto y que reiniciará “todo tipo de ejercicios militares” junto a la divisoria.
Los analistas consideran que el régimen ha encontrado en el envío de globos con propaganda -que prácticamente vulnera el pacto militar de 2018- una excusa para endurecer una estrategia de presión originada en la fracasada cumbre sobre desnuclearización de Hanói de febrero de 2019.