La Haya, Holanda.- La Corte Penal Internacional (CPI) confirmó este jueves todos los cargos de crímenes de lesa humanidad contra el expresidente filipino Rodrigo Roa Duterte por su papel en la llamada “guerra contra las drogas” y ordenó la apertura de un juicio en su contra por asesinatos y tentativas de asesinato entre 2011 y 2019 en Filipinas.
La decisión, adoptada por unanimidad por una Sala de Cuestiones Preliminares, concluyó que los crímenes se habrían cometido como parte de un “ataque generalizado y sistemático” contra la población civil, dirigido contra personas sospechosas de delitos relacionados con drogas.
La Fiscalía defiende que existía una política para “neutralizar” a presuntos delincuentes en Filipinas, término que en la práctica -según la Sala- significaba matar, y que se materializó en una campaña prolongada, organizada y coordinada que dejó un alto número de víctimas en distintas regiones del país.
El caso incluye tres cargos por crímenes de lesa humanidad: asesinatos en la ciudad de Dávao durante la etapa municipal; ejecuciones de supuestos “objetivos de alto valor” al inicio de su presidencia; y muertes y tentativas de asesinato en operaciones policiales posteriores.
En total, la acusación recoge al menos 76 asesinatos y dos intentos, aunque la Fiscalía y la Corte subrayan que la magnitud real de las víctimas sería “significativamente mayor”.
Se considera que Duterte habría contribuido de forma esencial a estos crímenes al diseñar la política, dar instrucciones, proporcionar recursos, promover públicamente la violencia y garantizar protección e impunidad a los autores materiales.
El caso pasa ahora a una Sala de Primera Instancia, que fijará el calendario. Tras conocer esta decisión, la Fiscalía de la CPI afirmó que la confirmación de los cargos refleja “la solidez y profundidad” de su investigación.