Puerto Príncipe, Haití.- Desde hace casi dos meses que fue asesinado del presidente haitiano Jovenel Moïse, un devastador terremoto y una apabullante tormenta tropical han desviado la atención pública del brutal crimen.
Si a eso se le añade la creciente inseguridad debido a la violencia de las pandillas, es de entender que la investigación sobre la muerte de Moïse está rápidamente desapareciendo de la atención pública.
Incluso para quienes siguen pendientes del tema, se está haciendo evidente que llevar a los culpables a justicia será imposible en un país donde reina la impunidad. Tampoco ayuda el hecho de que Jovenel Moïse era detestado por buena parte de la población.
“La posibilidad de hacer justicia para Jovenel es nula”, declaró Pierre Esperance, director ejecutivo de la Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos, uno de los más prominentes grupos de derechos humanos en Haití e integrante de la Federación Internacional de Derechos Humanos.
A pesar del pesimismo de Esperance, su grupo publicó un informe detallado sobre el magnicidio del 7 de julio.
El informe documenta el arresto de sospechosos hasta el momento, entre los cuales se encuentran los encargados de la seguridad de Moïse. Pero también insinúa que el primer ministro Ariel Henry, el ministro de Justicia Rockefeller Vincent e incluso la viuda del presidente, saben mucho más.