Ciudad del Vaticano.- Los cristianos de todo el mundo conmemoraron ayer con una serie de celebraciones la Epifanía, conocida como el Día de los Reyes Magos para los católicos y el Bautismo de Cristo para los ortodoxos.
El papa Francisco ofició una misa desde la Basílica de San Pedro y condenó el consumismo, mientras que anoche hubo desfiles en España y los creyentes ortodoxos vieron a nadadores sumergirse en aguas heladas para recuperar cruces.
Francisco alentó a la gente a deshacerse de la “tiranía” consumista y las crisis de fe y, en cambio, encontrar el coraje para trabajar por la justicia y la hermandad en sociedades dominadas por lo que él llamó la “lógica siniestra del poder”.
La fiesta católica de la Epifanía recuerda la visita de tres magos, o sabios, al niño Jesús.
En su homilía, Francisco instó a las personas a superar las “barreras del hábito, más allá del consumismo banal”. También destacó las celebraciones de otros cristianos. “Los pensamientos de hoy van a los hermanos y hermanas de las iglesias orientales, tanto católicas como ortodoxas, que mañana celebran el cumpleaños del Señor”, dijo el pontífice.
En Estambul, el líder de los cristianos ortodoxos, el patriarca ecuménico Bartolomé, celebró la misa de Epifanía antes de encabezar la ceremonia tradicional de bendición de las aguas.