Una monja de 77 años que les daba clases a mujeres y niñas pobres en la República Centroafricana fue decapitada. El cadáver de la hermana Inés Nieves Sancho fue hallado en la aldea de Nola, en un área remota cerca de las fronteras con Camerún y la República del Congo.
Por su parte, el papa Francisco encabezó un servicio de oraciones por Nieves Sancho, diciendo que la monja franco-española fue “asesinada bárbaramente” en el sitio donde enseñaba. El Vaticano dijo que ella había trabajado con los pobres durante décadas.