Las acusaciones se refieren a abusos sexuales ocurridos en la mansión de Epstein en Manhattan en 2001.
Sus denuncias se suman a las de la principal denunciante de Andrés en la vasta red internacional de prostitución organizada por el intermediario, la estadounidense Virginia Giuffre, quien se suicidó el año pasado en Australia.
Giuffre había acusado al ex príncipe de mantener relaciones sexuales con ella desde los 17 años, llegando posteriormente a un acuerdo extrajudicial multimillonario con el miembro de la realeza que evitó una demanda civil por indemnización.
La participación de Sjoberg se considera crucial, ya que su testimonio podría confirmar la versión de Giuffre: ambas estuvieron presentes durante los presuntos abusos sexuales.
En tanto, Andrés fue visto en Sandringham por primera vez desde su arresto en febrero por cargos de mala conducta en el ejercicio de sus funciones públicas, al compartir información confidencial con el financiero cuando era enviado comercial del reino a Asia y el resto del mundo.
Por su parte, el historiador Andrew Lownie, autor de una biografía demoledora que también constituye una acusación contra el e príncipe, argumentó que la crisis actual de la monarquía es más grave que la que se vivió en el momento de la abdicación de Eduardo VIII en 1936.
Según él, la indignación pública superó con creces la que se vivió cuando el rey abdicó para casarse con la estadounidense Wallis Simpson.