Despiden a víctimas de incendio en Nueva York

Diecisiete personas murieron a consecuencia del fuego en edificio del distrito del Bronx

NUEVA YORK.- Los féretros fueron traídos uno por uno — 15 en total — a una mezquita del distrito del Bronx en un gélido domingo de invierno, atestada por cientos de personas para darle el último adiós a las víctimas de un incendio en un edificio hace una semana.

Varios cientos de dolientes más se aglomeraban a las afueras del templo, asomándose por las ventanas o viendo pantallas gigantes para rendir homenaje a los fallecidos en el incendio más letal en la ciudad de Nueva York en tres décadas.

“Hace una semana estaban con nosotros... ahora se han ido”, dijo Musa Kabba, el imán de la mezquita Masjid-Ur-Rahma, donde muchas de las víctimas habían orado. “Ocurrió el domingo pasado, y hoy estamos por enterrar a estas familias. Es duro”.

En total, 17 personas murieron a consecuencia del fuego, que las autoridades atribuyen a un corto circuito en un calefactor defectuoso en un apartamento del tercer piso. Entre los fallecidos hay ocho niños, algunos de ellos incluso 2 años de edad, cuyos pequeños féretros resaltaban la magnitud de la tragedia.

Todas aquellos que fallecieron perdieron el conocimiento debido a intoxicación por humo mientras intentaban bajar las escaleras.

El funeral en masa del domingo en el Centro Cultural Islámico puso fin a una semana de oraciones y duelo dentro de una comunidad muy unida procedente de África occidental, de la que la mayoría de sus miembros tiene vínculos con Gambia. 

Cuatro de las víctimas serán enterradas en ese país, informaron funcionarios. Once de los muertos fueron trasladados a un cementerio de Nueva Jersey.

Dos de los menores fueron enterrados hace unos días en una mezquita del barrio de Harlem.

“Esta es una situación triste. Pero todo proviene de Dios. Las tragedias siempre ocurren; sólo le agradecemos a Alá que todos podemos reunirnos”, dijo Haji Dukuray, tío de Haja Dukuray, quien falleció junto a tres de sus hijos y su esposo.

Hombres y mujeres por igual lloraban conforme se les daban los ritos finales a seis niños y nueve adultos antes de que sus féretros fuesen devueltos a las carrozas.

Los ojos enrojecidos de Ibrahim Saho se llenaron de lágrimas mientras leía los apellidos de los fallecidos.