Sídney, Australia.- Las inundaciones en la costa este de Australia, una de las peores en una década, pusieron este jueves en alerta a casi medio millón de pobladores en Sídney y otras zonas de la región, entre llamadas de alerta de los expertos por la crisis climática.
Las lluvias torrenciales que caen en la costa este de Australia desde principios de la semana pasada ya han costado la vida a 9 personas en Queensland, que afronta condiciones “extremadamente inestables”, y a 5 en el vecino Nueva Gales del Sur.
Hasta el momento, se han realizado al menos unas 60.000 reclamaciones a las aseguradoras y se prevé que los daños, que aún no han sido cuantificados, sean de miles de millones de dólares.
A raíz del temporal, las autoridades emitieron órdenes o alertas de evacuación a casi medio millón de pobladores.
Los servicios de emergencia centraron gran parte de sus esfuerzos en evacuar en balsas inflables a los residentes que viven cerca de los ríos Hawkesbury-Nepean en el oeste de Sídney, mientras que un helicóptero de la Armada australiana realizó un rescate en esa parte de la ciudad, según imágenes publicadas en su cuenta de Twitter.
En esa zona del oeste de Sídney algunas carreteras ya están aisladas y las aguas cubren el puente Windsor, mientras otros negocios y casas están rodeadas o cubiertas de aguas lodosas, mientras las señales de tránsito apenas se ven por estar casi completamente sumergidas.
El temporal golpeó nuevamente el norte de Nueva Gales del Sur y la zona sureste del vecino Queensland, en donde ya se realizan tareas de limpieza dado que en días previos las riadas destruyeron viviendas, obligando a muchos pobladores en la localidad de Lismore a refugiarse en sus tejados a la espera de ser rescatados, mientras algunas vacas aparecieron muertas en las lejanas playas.
Este jueves, pedazos de granizo de 5 a 6 centímetros de ancho golpearon la ciudad de Inglewood, a 270 kilómetros al suroeste de Brisbane, dijo la Oficina de Meteorología, que pronostica condiciones extremas hasta el sábado con tormentas, fuertes vientos y granizadas.
La catástrofe ha afectado a más de 15.000 viviendas por las inundaciones de la semana pasada y hoy comenzó a ver nuevamente el aumento del nivel de las aguas de su río.