LA HABANA.- El presidente Raúl Castro y su vicepresidente asistieron el domingo a la develación formal de una estatua de José Martí financiada por un museo estadounidense, un indicio del interés de Cuba en preservar los vínculos entre ambos países a pesar del enfriamiento con el gobierno del mandatario Donald Trump.
En la ceremonia efectuada al amanecer, Castro y el vicepresidente Miguel Díaz Canel —el que se espera sea su sucesor— estuvieron sentados en primera fila con miembros de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, las demócratas Barbara Lee y Karen Bass, y el republicano Roger Marshall, los estadounidenses de más alto rango presentes en el acto. Como Castro efectúa relativamente pocas presentaciones públicas, su presencia dio particular realce a la ceremonia en un país donde los movimientos de los altos funcionarios son sujeto de mucha atención en busca de indicios sobre los planes e intenciones de gobierno.
La estatua de bronce de Martí sobre un caballo encabritado fue financiada con 2,5 millones de dólares recaudados en Estados Unidos en un proyecto emprendido por el Museo de Arte del Bronx, que desde hace tiempo mantiene vínculos con diversas instituciones culturales estatales en Cuba. La obra de 5,6 metros (18,5 pies) de largo y ocho toneladas de peso es copia exacta de una escultura instalada en 1965 en el extremo sur del Central Park en Nueva York.
El domingo se cumplió el 165 aniversario del natalicio de Martí, un renombrado poeta, periodista y luchador por la independencia.