Tokio, Japón.- El presidente estadounidense, Donald Trump, volvió a restar importancia a los últimos ensayos armamentísticos de Corea del Norte y mostró sus divergencias en este asunto con el primer ministro de Japón, Shinzo Abe. “Lo más importante es que no ha habido pruebas nucleares ni de misiles de largo alcance en dos años”, declaró Trump.
Trump afirmó que “no tiene ninguna prisa” en desbloquear el proceso de diálogo con el régimen que encabeza Kim Jong-un, en una rueda de prensa conjunta tras su reunión con Abe en Tokio.
El primer ministro nipón, por su parte, calificó de “muy lamentables” los lanzamientos norcoreanos, y afirmó que “supusieron una violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas”.
En otro tema, Estados Unidos y Japón hicieron votos para continuar y expandir su cooperación durante un banquete de estado que ofreció el emperador Naruhito al presidente estadounidense.
Al banquete, en el palacio imperial, al final de una jornada de contactos políticos de Trump con el primer ministro nipón, Shinzo Abe, asistieron unas 180 personas, ellos de esmoquin y ellas con trajes de gala o vistosos kimonos.
Al inicio de la cena, tanto el emperador Naruhito como el presidente Trump dedicaron elogios a la cooperación entre los dos países durante el brindis oficial, primero del titular del Trono del Crisantemo y después de parte del gobernante de EU.
“Nuestra relación bilateral se ha incrementado, no sólo en el plano político y económico, sino en las artes, en la cultura, el deporte y la tecnología”, afirmó el emperador nipón.
Por su parte, Trump, con su esmoquin desabrochado, dijo que había traído a Tokio la esperanza del pueblo estadounidense por “esta atesorada alianza” bilateral.
“Entramos a la siguiente fase de prosperidad y amistad entre las dos naciones”, añadió Trump, que tenía a su derecha a la emperatriz Masako. El menú, de inspiración francesa, consistió en consomé a la Royale, rodaballo a la meuniere, filete, ensalada de temporada, helado con la forma del monte Fuji y, finalmente, un postre de melón y uvas.
El banquete de gala cerró la jornada de Trump, que llegó el sábado para convertirse en el primer gobernante extranjero recibido por el emperador Naruhito.