Donald Trump, cada vez más acorralado y aislado tanto en el plano interno como en el exterior, intenta dar un giro y explora la posibilidad de negociar un acuerdo para resolver el expediente Irán.
Trump explora negociación con Irán en medio de tensiones
Mientras tanto, las encuestas lo castigan: su índice de aprobación se sitúa en 36%, el más bajo desde su regreso a la Casa Blanca.
El conflicto bélico y, sobre todo, el temor a una crisis económica pesan sobre la opinión pública: solo el 29% aprueba su gestión económica, una cifra incluso peor que la de su rival Joe Biden.
Trump envía señales contradictorias y mensajes ambiguos, que algunos críticos resumen con la expresión "Trump siempre se acobarda".
Recientemente anunció la suspensión por cinco días del bombardeo amenazado contra la infraestructura energética iraní.
Estrategias y presiones en la Casa Blanca
Para Irán y los demócratas, esa pausa no es más que un intento de calmar los mercados y contener el alza del precio del petróleo, responsable del aumento de los combustibles en un año electoral en el que Trump y los republicanos están rezagados en las encuestas.
La encuesta de Reuters-Ipsos es otra advertencia para Trump, quien, según observadores, podría estar ganando tiempo hasta la llegada de refuerzos militares previstos en Medio Oriente para el fin de semana, una vez expire el nuevo ultimátum del comandante en jefe.
"Estamos tratando con las personas adecuadas, las que quieren un acuerdo. Estamos en una posición sólida", aseguró Trump, aludiendo además a un "magnífico regalo" procedente de Teherán relacionado con petróleo y gas.
En su entorno no existe consenso sobre la estrategia a seguir, lo que suma presión sobre la Casa Blanca.
El príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman, cercano a Trump, habría instado al presidente a mantener la presión sobre Irán. Por ahora; sin embargo, Trump parece inclinarse por la vía diplomática y evita revelar sus próximos pasos; los críticos sostienen que esperará, al menos, al cierre de Wall Street el viernes.
Algunos analistas sospechan que la oferta de negociación es una estratagema para ganar tiempo y exponer la supuesta falta de disposición de Teherán a ceder en "líneas rojas" como la reducción de su capacidad de misiles balísticos.
Además, advierten que el plazo de cinco días fijado por Trump es demasiado corto para salvar las diferencias sustanciales entre Washington y Teherán.
Si las negociaciones fracasan, el mandatario podría ordenar el desembarco de las tropas enviadas a la zona -2.500 infantes de marina y 3.000 paracaidistas, según informes- con objetivos como capturar la isla de Kharg y asegurar el estrecho de Ormuz. Son, por ahora, hipótesis de analistas; pero la postura vacilante de Trump mantiene abiertas esas posibilidades.