VARSOVIA (AP) — El primer ministro polaco, Donald Tusk, afirmó que, durante la noche, Polonia logró evitar lo que parecía ser un intento de provocación en su frontera con el enclave ruso de Kaliningrado.
Detalles confirmados
Ofreció pocos detalles, pero indicó que se había observado a "individuos con linternas" en la zona fronteriza. Los guardias polacos evitaron que ocurriera cualquier incidente.
Polonia, el mayor miembro de la OTAN en el flanco oriental de la alianza, limita al norte con el enclave ruso de Kaliningrado y al este con Bielorrusia, estrecho aliado de Moscú.
"Justo después de la medianoche, recibí información de los guardias fronterizos de que se había observado un movimiento inquietante en la frontera polaco-rusa", afirmó Tusk.
Recientemente, la policía polaca, en coordinación con el ejército, los guardias fronterizos y los servicios de inteligencia, ha llevado a cabo actividades adicionales para reforzar la seguridad a lo largo de las fronteras de Polonia con Rusia y Bielorrusia, incluso cerca del enclave ruso de Kaliningrado.
Las medidas preventivas se realizaban en las regiones nororientales de Varmia-Masuria y Podlaquia, declaró a la AP un portavoz de la policía.
Acciones de la autoridad
Tusk confirmó que el martes se llevaba a cabo una operación especial coordinada por la policía en las dos regiones fronterizas.
El primer ministro señaló que, recientemente, se enviaron más policías y otras tropas, incluidas unidades antiterroristas, a las regiones fronterizas del noreste de Polonia después de que las autoridades recibieran información "más precisa" de que, en la primera mitad de noviembre, era posible que se realizaran actos de sabotaje, incluida una posible incursión en Polonia por parte de "personas armadas".
"Desde hace algún tiempo, hemos recibido información de nuestros servicios y de los servicios de aliados sobre que... podrían ocurrir actos de desviación o provocaciones más graves en la frontera con Rusia, o incluso actos de sabotaje orquestados por servicios hostiles", afirmó Tusk.
También señaló que recibió nuevas advertencias sobre posibles escaladas por parte del general Alexus Grynkewich, comandante supremo aliado de la OTAN en Europa, mientras este estuvo en Varsovia en octubre.
Tusk ha advertido desde hace meses que Rusia podría estar preparando un ataque híbrido más serio contra un país de la OTAN. Sus advertencias se han vuelto cada vez más específicas a medida que recibía información de inteligencia de los servicios secretos de la OTAN, de Ucrania y de Estados Unidos, incluida la CIA, según explicó.
Sostuvo que no era posible confirmar con plena certeza que el incidente fuera un intento de provocación. Añadió que la escalada de Rusia continuaría y era poco probable que se limitara a este incidente.