Ecuador eleva la seguridad en zonas calientes

Se registran amenazas de bomba y el caos carcelario se extiende a más centros, con rehenes

Quito, Ecu.- Ecuador sigue en vilo en medio de la emergencia y las medidas decretadas para frenar la violencia desatada por el crimen organizado. A una alerta de bomba, que resultó ser falsa, se sumó la explosión controlada de un artefacto explosivo por parte de agentes policiales en la capital del país el jueves, mientras continuaba el descontrol y motines en varias prisiones.

La seguridad de las “zonas calientes” de Guayaquil y de otras cuatro ciudades de la costera provincia de Guayas, uno de los epicentros de la crisis de violencia que vive Ecuador, se reforzarán con la presencia de más policías y militares, fue uno de los acuerdos a los que autoridades locales y provinciales llegaron este jueves en la primera mesa de seguridad.

En tanto, un sector de los quiteños amaneció con la alerta de que una mochila con un supuesto artefacto explosivo había sido colocada en un basurero en la zona del Playón de la Marín, cercana a una estación de transporte público, aunque tras la inspección de unidades antiexplosivos se descartó que fuese una bomba.

Horas más tarde, efectivos del equipo antibombas de la policía extrajeron y realizaron una detonación controlada de un explosivo dejado en el denominado Puente de Guajaló, al sur de la capital. En un vídeo publicado en la cuenta de esa institución se mostró a los agentes con trajes especiales alejándose del sitio y enseguida un potente estallido que lanzó muy alto los neumáticos utilizados para minimizar la onda expansiva.

El jueves también se produjeron nuevos incidentes en los centros carcelarios donde, según reportó el organismo que controla el sistema penitenciario, aumentó a 178 la cifra de agentes penitenciarios y servidores administrativos retenidos por los reclusos.

“No vamos a dejar que un grupo de terroristas detenga el país”, dijo el presidente Daniel Noboa en un mensaje grabado enviado a los medios, al presentar el diseño de dos nuevas cárceles que planea construir y que cree necesarias para un “urgente saneamiento” del sistema penitenciario, que durante décadas ha estado “controlado por las mafias”, reconoció.

Para luchar contra el terrorismo y el crimen organizado se necesitan “leyes más duras, jueces honestos” y la posibilidad de extraditar a delincuentes peligrosos, dijo.