QUITO (AP) — Ecuador prepara una importante ofensiva contra organizaciones criminales que empezará el fin de semana, afirmó el miércoles el ministro del Interior, John Reimberg, quien destacó qué para ello este país cuenta con el apoyo logístico de Estados Unidos.
Ecuador implementa toque de queda para operaciones
Reimberg convocó a la ciudadanía a acatar un toque de queda entre el 15 y 30 de marzo en las provincias de Guayas, Los Ríos, Santo Domingo de los Tsáchilas, entre las más violentas del país, aduciendo en declaraciones a radio Centro que "no queremos víctimas colaterales de los ataques que vamos a hacer". La restricción estará vigente entre las 23.00 y las 05.00 horas.
The Associated Press buscó un comentario de la embajada de Estados Unidos, sin una respuesta por ahora, pero el Comando Sur de Estados Unidos, al ser consultado, reiteró lo señalado por su comandante, el general Francis L. Donovan, tras las acciones en contra de grupos delictivos que ambos países llevaron a cabo el 3 de marzo: "Felicitamos a los hombres y mujeres de las fuerzas armadas ecuatorianas por su compromiso inquebrantable con esta lucha, demostrando coraje y determinación a través de acciones continuas contra los narco-terroristas en su país".
Cooperación bilateral y presencia del FBI
El anuncio del gobierno ecuatoriano se produce pocos días después del inicio de esas operaciones conjuntas con Washington para garantizar la seguridad.
Una relación bilateral fluida
Ambos países han estrechado relaciones desde la llegada al poder del presidente Daniel Noboa en noviembre del 2024, y regularmente hacen ejercicios militares conjuntos desde el 2017, tras la salida del poder del mandatario de izquierda Rafael Correa (2007-2017).
Como evidencia del acercamiento, en la tarde se suscribió un acuerdo para el funcionamiento de inmediato y por primera ocasión, de una sede de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) en Ecuador. El encargado de negocios de la embajada estadounidense, Lawrence Petroni, dijo que este hecho constituye "un hito muy importante" y un nuevo vínculo entre el FBI y la policía local.
La vicepresidenta ecuatoriana María José Pinto destacó la iniciativa asegurando que en la práctica esto significa "confianza y trabajo conjunto" para enfrentar al crimen organizado, mediante cooperación "para investigar y entender mejor las amenazas criminales".
Desde inicios del 2021, el país sudamericano afronta una incesante ofensiva de grupos del crimen organizado, los cuales de acuerdo con la policía tienen estrecha relación con cárteles de narcotráfico de Colombia y México.
Requisitos para la ofensiva; otras acciones
Reimberg destacó que las autoridades requieren que las vías estén despejadas en esas violentas provincias porque "va a haber movilización de tropas, de ciertos equipos logísticos" en seis horas de operaciones "mientras todo el mundo permanece en sus hogares".
"Tenemos el gran apoyo de fuerzas norteamericanas en las operaciones que vamos a realizar", aseveró Reimberg, quien destacó que Ecuador ha recibido "la logística necesaria, todo lo que requieren (nuestras) fuerzas armadas para las operaciones".
Los ataques a los violentos grupos criminales tienen la misión de "destruir lo que han formado en distintas partes del país. Destruir, que es lo fundamental", manifestó el ministro, quien no quiso dar detalles de lo que se está preparando.
Ecuador es considerado un centro logístico del narcotráfico donde se acopia y distribuye la droga que ingresa principalmente desde Colombia, aunque también llega desde Perú. Los alijos son transportados desde puertos marítimos ecuatorianos hacia Centroamérica, Estados Unidos y Europa, entre otros destinos, según las autoridades.
La semana pasada, en una operación conjunta, fuerzas de seguridad de Ecuador y Estados Unidos atacaron un refugio de la organización armada ilegal colombiana Comandos de la Frontera en la Amazonía ecuatoriana. Ocurrió dos días después de que ambos países anunciaron el inicio de acciones para garantizar la seguridad en la región y un día después de que Estados Unidos instó a sus aliados a pasar a la ofensiva contra los carteles de droga.
Ese grupo ilegal colombiano está integrado por disidentes de diversos frentes de las desaparecidas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que no se acogieron al acuerdo de paz firmado entre el Estado colombiano y la guerrilla en 2016. Se convirtieron en una poderosa organización dedicada al narcotráfico y la minería ilegal, que opera en la zona limítrofe de ambos países.