RIAD (EFE).- Arabia Saudí anunció este jueves la ejecución de tres de sus ciudadanos, dos por "unirse a una célula terrorista" y uno por "sodomía con menores", lo que eleva a seis el número de las ejecuciones en el ultraconservador reino árabe en menos de una semana, informaron fuentes oficiales.
Ali Bin Musa e Ibraim Harubi fueron ejecutados en la gobernación de La Meca tras haber sido condenados a la pena capital por "incorporarse a una célula terrorista, proporcionar armas y municiones y monitorear y fotografiar sitios y sedes de las fuerzas de seguridad", informó un comunicado del Ministerio de Interior.
"Su intención era atacarlos y matar a los hombres de seguridad", añadió la nota, que asegura también que Harubi "brindó apoyo financiero y moral" a terroristas e "intentó fabricar explosivos y llevar a cabo una operación suicida contra sitios de seguridad".
Agregó que la sentencia contra los dos "había sido dictada por el Tribunal Penal Especializado y ratificada por la Corte Penal Especializada de Apelación y el Tribunal Supremo", y que "se dictó una orden real para ejecutarla".
En otra nota, reproducida por la agencia oficial de noticias saudí, SPA, el citado departamento informó de la ejecución hoy de un tercer ciudadano saudí por "haber secuestrado a tres menores de edad en diferentes incidentes (...) y cometido actos indecentes con ellos por la fuerza".
Al también saudí Hani bin "se le dictó sentencia de muerte" por un tribunal del reino tras encontrarle culpable de secuestro y "sodomía con menores".
Se trata de la sexta ejecución desde el pasado sábado en Arabia Saudí que sigue siendo uno de los mayores verdugos del mundo y cuyo método es la decapitación con sable.
El 2022 fue un año sangriento, con un total de 147 ejecuciones, y en tan solo un día fueron ejecutadas 81 personas, más de la mitad acusadas de participar en manifestaciones.
La tasa de ejecuciones en Arabia Saudí casi se ha duplicado desde la llegada al poder del príncipe heredero Mohamed bin Salmán hace siete años y, durante este tiempo, se ha aplicado la pena de muerte a más de mil personas, denunciaron el pasado enero la ONG Reprieve y la Organización Europea-Saudí para los Derechos Humanos (ESOHR).