Ejército sirio arrebata terreno a los rebeldes y se aproxima al EI en Deraa

EL CAIRO (EFE).- Las fuerzas gubernamentales sirias lograron hoy la rendición de las facciones opositoras en cuatro poblaciones del norte de la provincia meridional de Deraa, mientras se aproximan al área de esta región dominada por el grupo yihadista Ejército de Jaled bin Walid, vinculado al Estado Islámico (EI).

Activistas y la agencia de noticias estatal siria, SANA, informaron de que las fuerzas leales al presidente sirio, Bachar Al Asad, alcanzaron un acuerdo con los rebeldes que operan en cuatro localidades para que se rindan y entreguen las armas pesadas y medianas.

Según SANA, las localidades son Aqraba, Kafr Nasech, Kafr Shams y Simlin, situadas en el norte de Deraa y próximas a la vecina provincia de Al Quneitra, que en virtud de ese pacto pasarán a manos del Gobierno de Damasco.

De esta forma, el ejército sirio amplía su control en la provincia de Deraa al 80 % del territorio, desde el comienzo de la ofensiva gubernamental el pasado 19 de junio, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

Mientras, en la localidad de Al Hara, situada en el noroeste de la provincia de Deraa, helicópteros militares lanzaron panfletos en los que Damasco advirtió a los rebeldes y civiles de que "no hay lugar para los hombres armados" en la zona.

"Esa fue la alegría de los padres y sus hijos cuando los héroes del ejército sirio pusieron fin al terrorismo en Guta Oriental", rezan los panfletos, en referencia a esta región de las afueras de Damasco que fue el principal bastión de la oposición en las cercanías de la capital hasta el pasado mes de abril.

Asimismo, las tropas y sus aliados se han aproximado a la zona controlada por el Ejército Jaled Bin Walid, en el suroeste de Deraa, de donde hoy huyeron 10.000 personas por temor a una inminente ofensiva gubernamental.

Los civiles salieron hacia la franja fronteriza con los Altos del Golán ocupados por Israel y hacia la vecina provincia siria de Al Quneitra, según el Observatorio.

Sin embargo, los yihadistas impidieron posteriormente la salida de más civiles que también pretendían huir del área en manos del EI, que representa el 6,6 por ciento de la provincia meridional de Deraa.

Según la ONG, la prohibición ocasionó el "enfado" de los civiles, que temen que las fuerzas de Damasco, con el apoyo de la aviación rusa, comiencen una campaña terrestre y de bombardeos contra los yihadistas de Jaled Bin Walid.

Los radicales respondieron hoy a los avances del ejército con un ataque perpetrado con un vehículo bomba, que provocó la muerte de al menos 14 militares y milicianos que luchan en las filas de Damasco.

El Observatorio detalló que el atentado se produjo en la localidad de Zaizun, que fue arrebatada a los yihadistas en las pasadas 36 horas.

También en la provincia de Latakia, en el noroeste del país, fallecieron al menos 27 efectivos de las fuerzas gubernamentales, entre ellos ocho oficiales, en un ataque perpetrado anoche por facciones insurgentes.

El asalto tuvo lugar en la zona de Atira, cerca de la frontera con la localidad turca de Iskanderun, donde se habían registrado choques entre los insurgentes y el ejército sirio, que en respuesta lanzó hoy ataques aéreos y de artillería contra la provincia septentrional de Idleb, lo cual causó la muerte de al menos cinco civiles.

El Observatorio detalló que cuatro de los fallecidos, entre ellos dos mujeres, perdieron la vida por bombardeos contra los pueblos de Arun al Guz, Kenisat bin Ez, Basankul y Al Rami, mientras que una mujer pereció por disparos de artillería en el pueblo de Badama.

En Latakia luchan el Frente al Nusra (antigua filial de Al Qaeda en Siria), el islamista Movimiento los Libres del Levante y el Ejército del Islam, entre otros grupos armados, pero el ataque aún no ha sido reivindicado por ninguna facción armada.

La vecina provincia de Idleb está controlada casi en su totalidad por los combatientes rebeldes e islamistas, y es una de las últimas áreas de Siria que está en manos de los insurgentes, aparte de las zonas dominadas por el EI en varios puntos del país y de las pocas bolsas de resistencia de los opositores que aún quedan en Deraa.