Jartum, Sudán.- El presidente de Sudán, Omar al Bashir, fue derrocado por el Ejército de su país poniendo fin a un Gobierno de 30 años que no ha podido superar la presión en las calles de las protestas que comenzaron hace cuatro meses y que en los últimos días llevaron a los militares a colocarse del lado de los manifestantes.
Las Fuerzas Armadas sudanesas decidieron en la madrugada del pasado domingo que la represión de los cuerpos de seguridad había llegado ya demasiado lejos y se puso del lado de los manifestantes, que dos días antes habían acampado en los alrededores del principal complejo militar de Jartum para pedir su apoyo.
El ministro de Defensa de Sudán, el general Awad bin Auf, anunció que Al Bashir está detenido “en un lugar seguro” y que las Fuerzas Armadas han decidido formar un Consejo Militar Transitorio, que gobernará el país en los próximos dos años.
Horas después, el propio Bin Auf tomó posesión como presidente de la junta militar y el jefe del Estado mayor de la Defensa, Kamal Abdelmaaruf, como número dos.
De momento se desconocen los demás miembros del Gobierno militar, que liderará el país ahora que la Constitución de 2005 ha sido suspendida y han sido disueltos la Presidencia, el Parlamento, el Consejo de Ministros y los gobiernos regionales. La junta se encargará de preparar “el ambiente para un traspaso pacífico de la autoridad”, según Bin Auf, quien afirmó que eso incluye el establecimiento de partidos políticos, la organización de “elecciones honestas” y la redacción de una “Constitución permanente”.
Asimismo, se ha ordenado la liberación “inmediata” de todos los presos políticos, se he decretado el estado de emergencia durante tres meses y un toque de queda que se extenderá un mes y que estará en vigor desde las 22:00 horas hasta las 04:00 de la madrugada.
El espacio aéreo permanecerá cerrado en las próximas 24 horas, lo mismo que los pasos fronterizos, en este caso “hasta nuevo aviso”.
Sin embargo, una parte de las fuerzas opositoras y de los manifestantes han rechazado el movimiento de los militares, que han apartado a Al Bashir del cargo después de casi 30 años.