El cierre de Usaid afecta a Afganistán

El freno a la ayuda humanitaria dificultará su reconstrucción

Kabul, Afganistán.- El final de la ayuda humanitaria procedente de Estados Unidos, motor vital para el desarrollo de Afganistán, amenaza con iniciar un efecto dominó devastador para este país dominado por los talibanes, paralizando no solo su economía, sino también sectores como la educación o la salud, e incluso la retirada de minas que siguen activas desde la guerra en el país.

Afganistán es una de las naciones más dependientes de la ayuda que Estados Unidos proporciona a países de todo el mundo a través de la Agencia para el Desarrollo Internacional (Usaid), que en el año 2023 ascendió a más de 800 millones de dólares, según datos del Gobierno estadounidense.

Sin embargo, la reciente suspensión de estas ayudas, siguiendo una decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, suponen un nuevo obstáculo para el arduo desarrollo de Afganistán, y ya ha provocado el cese de las operaciones de medio centenar de organizaciones humanitarias en la nación asiática.

Una de ellas es ‘Ayuda Popular Noruega’, uno de los principales operadores de limpieza de minas antipersona en el mundo, y que trabajaba desde 2017 para hacer de Afganistán un país libre de estos artefactos explosivos, que son la herencia de varias décadas de guerra.

Afganistán es el tercer país con más minas en el mundo, según el ránking ‘Desminado 2023’, en gran parte instaladas por las fuerzas talibanes que ahora ocupan el poder.

Sin la ayuda exterior, la retirada de los explosivos se verá afectada en cierta medida, lo que supondrá una amenaza para la población. La frágil economía afgana, sumida en una profunda crisis, será una de las principales perjudicadas por el fin de la ayuda humanitaria estadounidense.

“Más de la mitad de la población recibe ayuda directa e indirecta, que en su mayoría proviene de la ayuda estadounidense. Tras el anuncio del recorte de la ayuda, los precios subieron, la moneda afgana se devaluó, más de cincuenta ONG despidieron a sus empleados y se produjo una clara reducción de todas las actividades humanitarias de la ONU”, dijo a EFE el analista económico Mohammad Arif.