Washington.- Por tercer día consecutivo, los republicanos dejaron vacía la silla del presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, ya que el líder del partido, Kevin McCarthy, fracasó una y otra vez en una agotadora serie de votaciones en obtener suficientes votos del Partido Republicano para conseguir la presidencia de la cámara.
La presión aumentaba a medida que McCarthy perdía la séptima, octava, novena, décima y undécima rondas de votación, superando la cifra que se necesitó la última vez que esto ocurrió, hace 100 años. Para la noche, a pesar de las protestas de los demócratas, los republicanos aprobaron levantar la sesión y regresar el viernes para volverlo a intentar.
Pero con sus partidarios y enemigos en un punto muerto, los sentimientos de aburrimiento y desesperación parecían cada vez más evidentes y sin un final a la vista. Un crítico de McCarthy, el representante Matt Gaetz, de Florida, incluso votó por Donald Trump, una señal simbólica pero evidente de las divisiones sobre el futuro del Partido Republicano.
Los opositores, liderados por el Freedom Caucus, buscan reducir el poder de la presidencia de la Cámara de Representantes y dar más influencia a los legisladores de base.