Enrique Cordero
Socio de Impuestos y Servicios Legales de Deloitte
Los sistemas vigentes de control de información generalmente no están diseñados para documentar eventos que prueben la veracidad de las operaciones.
Derivado de las diversas corrientes políticas que han llevado a la presidencia de la república a presidentes con distintas propuestas en materia económica y fiscal, así como de aquellos factores externos que inciden de manera directa en el desarrollo de nuestro país como son el precio del petróleo, tipo de cambio dólar vs. peso, entre otros eventos; es que en México se han delimitado los modelos económicos para el desarrollo del país. Frente a dicho entorno, la estrategia de fiscalización juega un rol muy importante, ya sea porque es la encargada de definir gran parte de la agenda económica, o porque es a través de ella que se estiman los ingresos que el gobierno obtendría para después aplicarlos en áreas estratégicas que podrían impulsar la atracción de nuevas inversiones, y por ende el desarrollo de sectores específicos en el país.
Considerando que desde febrero de 2014, el entonces Presidente de México, Enrique Peña Nieto, señaló que no se llevarían a cabo reformas fiscales en el período restante de su sexenio con el objetivo de generar una certidumbre fiscal en los inversionistas, y que el actual Presidente de México, Andres Manuel López Obrador, también informó que durante los primeros tres años de su mandato tampoco se llevarían a cabo reformas fiscales a nuestras Leyes, es que las autoridades fiscales han redefinido la estrategia de recaudación que debe estar alineada a las metas de crecimiento del país, es decir, recaudar más impuestos sin considerar un aumento en tasas de impuestos o nuevos impuestos.
Ante la necesidad del gobierno mexicano de obtener mayores recursos a través de la recaudación de impuestos, se han llevado a cabo innovaciones aplicadas al desarrollo de herramientas para una fiscalización efectiva, por citar algunas están los comprobantes fiscales digitales, el envío de la contabilidad electrónica, el desarrollo de modelos estadísticos de riesgo que predeterminan el comportamiento financiero de compañías pertenecientes a ciertos mercados, donde incluso las autoridades fiscales estiman el nivel de rentabilidad que deben generar cierto tipo de negocios.
Aunado a lo anterior, la forma de ejecutar las auditorías también ha cambiado, y se han implementado esquemas donde a través de invitaciones, las autoridades fiscales solicitan información a las empresas que les permita confirmar si existen posibilidades de recaudar impuestos, todo lo anterior se desarrolla sobre modelos predeterminados estadísticos de riesgo aplicados a los CFDI, declaraciones y demás información enviada por las empresas a través de la página del Servicio de Administración Tributaria.
El problema que comúnmente hemos identificado bajo estos nuevos mecanismos de revisión es que la cantidad de información solicitada para probar la autenticidad de las operaciones que dieron origen a los contratos, registros contables, etc., así como el tiempo establecido para su entrega, generalmente no es suficiente para reunir la información y poder aclarar de manera contundente lo que dio origen a dicha solicitud, situación que detona auditorías profundas que abarcan más ejercicios fiscales, así como posturas agresivas de las autoridades para la determinación de créditos fiscales que se resuelven después en litigios fiscales que pueden durar años, donde
la incertidumbre en el veredicto es un componente constante hasta la resolución del juicio correspondiente.
Las autoridades fiscales han avanzado adecuadamente en la sistematización de herramientas de fiscalización, por lo que nos debemos preguntar si los controles de gestión de información de las empresas que tenemos a cargo se han actualizado para que las nuevas metodologías de archivo de documentos consideren la información que ahora es solicitada como parte de las nuevas tendencias de fiscalización. El planteamiento antes señalado es muy importante debido a que, en nuestra experiencia, hemos observado que actualmente las empresas continúan archivando la información tomando en cuenta criterios establecidos desde hace varios años; siendo que el soporte documental ahora requerido para probar que un gasto es deducible en el impuesto sobre la renta considera, además de documentos como contratos, facturas y registros contables, información relacionada con la razón de negocios que dio origen a las operaciones, así como con la cuantificación de beneficios derivado del reconocimiento de esos gastos efectuados con partes relacionados o terceros.
Asimismo, hemos observado que los sistemas vigentes de control de información generalmente no están diseñados para documentar eventos que prueben la veracidad de las operaciones, es decir, que sustenten que realmente se hayan llevado a cabo actividades que dan origen al registro contable de transacciones, facturas, etc.; por lo que el nuevo reto del sector empresarial consistirá en identificar las áreas de oportunidad aplicables a los sistemas de gestión de la información que permitan definir un plan de acción sobre la documentación de cada tipo de operación de la empresa, así como minimizar posibles contingencias fiscales.