ROMA, Italia (EFE).- El ministro del Interior de Italia, Matteo Piantedosi, tachó hoy de "grave falsedad" la acusación de que no se actuó para evitar el naufragio de una nave con inmigrantes el 26 de febrero ante las costas de Calabria (sur), que se ha saldado con al menos 72 muertos.
"Sostener que las operaciones de socorro pudieron ser condicionadas o incluso impedidas por el Gobierno constituye una grave falsedad que ofende sobre todo al honor y a la profesionalidad de nuestros agentes, que cada día trabajan en el mar y en condiciones particularmente difíciles", declaró entre aplausos en la Cámara de los Diputados.
Piantedosi, mano derecha del vicepresidente ultraderechista Matteo Salvini, acudió al Parlamento para aclarar y defender la gestión de este naufragio, cuyo balance provisional es de 72 muertos -28 menores de edad-, 80 supervivientes y tres traficantes detenidos, según las cifras facilitadas por el ministro.
Recordó que el protocolo de rescates de inmigrantes en el mar de Italia "no ha sido modificado por el actual Gobierno", en el cargo desde el pasado octubre y que sí ha aprobado un decreto para dificultar las labores de los barcos humanitarios (que en cualquier caso normalmente no rastrean esta zona del mar Jónico).
En este sentido, según sus datos, desde el 22 de octubre -día del juramento del Gobierno ultraderechista de Giorgia Meloni- se han salvado 36.489 inmigrantes en el Mediterráneo.
El balance provisional de la tragedia, pues más de una semana después aún se buscan desaparecidos en el mar, es de 72 muertos y 80 supervivientes, de los que 8 siguen hospitalizados y 54 han sido internados en el Centro de Solicitantes de Asilo de Crotone (sur).
El político reconstruyó hora a hora la odisea de esta nave que había zarpado cuatro días antes, en la noche del 22 de febrero, de la localidad turca de Cerme en "buenas condiciones" meteorológicas y que acabó naufragando en medio de un temporal a pocos metros de la playa de Calabria.
A bordo, según los supervivientes, viajaban unos 180 migrantes comandados por 4 traficantes -dos turcos y dos pakistaníes, tres de ellos detenidos-. A causa de una avería en el motor, fueron incluso transbordados a otra nave cuando pasaban por el archipiélago de Grecia en su viaje hacia Italia.
Los testigos han contado que tuvieron que viajar durante cuatro días escondidos en la bodega de la nave y solo se les permitía salir a la cubierta un rato para tomar el aire.
La nave fue avistada frente a Italia por un avión de la agencia de vigilancia fronteriza europea Frontex. La tarde antes del naufragio la patera viajaba sin problemas y solo se veía a un sujeto en la cubierta, pero el termoescáner descubrió una fuente de calor en la bodega que permitía suponer que abajo viajaban más personas.
"El aviso de Frontex no representaba una situación de peligro", dijo el ministro.
Sin embargo, todo cambió a partir de la medianoche del 26 de febrero y Piantedosi aseguró que las autoridades marítimas italianas actuaron para tratar de interceptar la nave.
Aquella noche las condiciones marítimas eran "pésimas", pero los traficantes decidieron reanudar la navegación del barco, que ya estaba siendo buscado por dos patrullas de la Guardia de Finanza italiana (policía fronteriza).
No obstante, los agentes se vieron obligados a volver al puerto por el mar estado del mar. En torno a las 4.00 horas locales (3.00 GMT) Italia recibió la primera llamada de socorro desde un teléfono internacional usado por los traficantes a bordo de la nave.
Poco después, la embarcación, según los supervivientes, a unos 150 metros de la costa calabresa, impactó con el fondo marino y empezó a hundirse. Los traficantes se lanzaron al agua y muchos migrantes empezaron a salir a la cubierta, hasta que una gran ola la volcó y los arrojo a un mar embravecido.
El ministro explicó que en la playa, dados los avisos del protocolo, ya había efectivos de los bomberos, equipos medicalizados, agentes de la Policía y de los Carabineros y personal de Emergencias.