Arizona.- El incesante desfile de huracanes monstruosos en el Pacífico ha batido un récord de tormentas desagradables y duraderas al este de la línea internacional de cambio de fecha, potenciadas al extremo por un fenómeno de El Niño de proporciones gigantescas, señalaron científicos.
“Desde el 20 de septiembre, cuando se formó Odalys, la situación ha sido una locura”, declaró Phil Klotzbach, investigador de la Universidad Estatal de Colorado, que estudia la actividad de las tormentas. “Este año todo lo que se forma dura mucho tiempo y alcanza una gran intensidad”.
El domingo, una sección del Pacífico al este de la línea de cambio de fecha —que genera tormentas que se encaminan a Hawai, México y la costa oeste de Estados Unidos— superó la marca anterior establecida en 2018. La zona sigue muy activa con el huracán Simón y parece estar a punto de generar otra tormenta que realmente aumentará su intensidad.
El Pacífico igualará el martes un récord de mayor cantidad de días con un huracán activo, y es probable que lo supere poco después, agregó Klotzbach.
“Da la sensación de que casi todo lo que puede formarse, se forma”, expresó Kim Wood, científica atmosférica de la Universidad de Arizona.
Varios factores meteorológicos han convergido para intensificar enormemente la actividad en el Pacífico, siendo El Niño el más destacado, según señalaron Klotzbach y otros investigadores de huracanes. El fenómeno de El Niño debilita y modifica los vientos verticales de gran altitud que, de otro modo, podrían atenuar o incluso desmantelar las tormentas. En el Pacífico, esa cizalladura del viento sopla de este a oeste —generalmente en la misma dirección en que se desplazan las tormentas—, por lo que equivale a montar en bicicleta con viento a favor, explicó Klotzbach.
Otro factor es el agua cálida, que sirve de combustible para los huracanes. Por definición, El Niño es un calentamiento del Pacífico ecuatorial que cambia el clima en todo el mundo.
Mientras tanto, el patrón meteorológico ha frenado los huracanes en el Atlántico, donde el ACE es inferior al 18% de lo normal para esta época del año.