Dili, Timor Oriental.- El papa Francisco recibió una entusiasta bienvenida el lunes a su llegada a Timor Oriental para celebrar su recuperación de una sangrienta y traumática lucha de independencia, a pesar de que reconoció de forma indirecta un escándalo de abusos que implica a un héroe de independencia ganador del Nobel de la Paz.
Los timorenses abarrotaron el recorrido de la caravana de Francisco entre el aeropuerto y la ciudad, con banderas vaticanas y timorenses y paraguas blancos y amarillos —los colores de la Santa Sede— para cubrirse del abrasador sol de mediodía.
“¡Viva el papa!” exclamaban a su paso. El papa, de 87 años, pareció disfrutar del recibimiento y sonreía ampliamente desde el auto, saludando mientras pasaba antes sucesivos carteles con su imagen y palabras de bienvenida.
El presidente, José Ramos-Horta, y el primer ministro, Xanana Gusmao, dos de los héroes de independencia más venerados del país, recibieron a Francisco en el aeropuerto y se reunirían con él en privado.
“No olvidemos tampoco que estos niños y adolescentes vieron violada su dignidad”, dijo Francisco. “En respuesta, todos estamos llamando a hacer todo lo posible por impedir cualquier clase de abuso y garantizar una infancia sana y pacífica para todos los jóvenes”.
Aunque genérica e indirecta, la referencia a los “abusos” recordaba al escándalo en torno al obispo timorense Carlos Ximenes Belo., En 2022, el Vaticano reconoció que había sancionado en secreto a Belo en 2020 por agredir sexualmente a niños pequeños.
“Se lo quiero decir: Este es un país lindo pero lo mejor que tiene un país es su pueblo. Cuiden a su pueblo, amen a su pueblo. Es un pueblo maravilloso”, dijo el papa.