Argel, Argelia.- El papa León XIV pidió la paz y el fin de las “tendencias neocoloniales” en los asuntos mundiales durante la primera visita papal en la historia de Argelia, en un viaje empañado por una diatriba extraordinaria contra él por parte del presidente Donald Trump por sus críticas a la guerra de EU e Israel contra Irán.
La llegada de León a Argel dio inicio a una intensa gira de 11 días por cuatro naciones africanas —Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial— que llevará al primer papá nacido en Estados Unidos a adentrarse en el creciente corazón de la Iglesia católica.
El viaje busca promover la convivencia cristiano-musulmana eb un momento de conflicto global y homenajear al inspirador de su espiritualidad religiosa, San Agustín, nacido en el país.
“Tendencias neocoloniales”
En sus primeras declaraciones en Argel, León vinculó su actual llamamiento a la paz con la lucha del país por la independencia de Francia, obtenida en 1962. Cientos de millas murieron en la revolución, durante la cual las fuerzas francesas torturaron a detenidos, hicieron desaparecer a sospechosos y devastaron aldeas como parte de una estrategia para mantener su control del poder.
“Dios desea la paz para cada nación, una paz que no sea meramente una ausencia de conflicto, sino una que sea una expresión de justicia y dignidad”, dijo León ante una multitud de varias millas de personas en el monumento a los mártires de Argelia.
En una reunión posterior con el presidente Abdelmadjid Tebboune y otras autoridades gubernamentales, el papa León XIV elogió a los argelinos por su solidaridad y respeto mutuo, lo que, dijo, ofrecía una perspectiva importante hoy “sobre el equilibrio global de poder”.
“Hoy, esto es más urgente que nunca frente a las continuas violaciones del derecho internacional y las tendencias neocoloniales”, dijo sin dar más detalles, aunque anteriormente ha hablado sobre la guerra de Rusia en Ucrania, la guerra con Irán y la invasión de Israel al sur del Líbano.
La visita de León dominó los titulares de noticias en Argelia, donde una diminuta comunidad católica de unas 9,000 personas, compuesta en su mayoría por extranjeros, existe junto a la mayoría musulmana sumí de alrededor de 47 millones.