JERUSALÉN (EFE).- El presidente palestino, Mahmud Abás, condenó esta noche el ataque cometido por un palestino que se saldó con la muerte de cinco personas en Israel, e instó a la calma para evitar un mayor repunte de tensión en la región.
El mandatario lamentó el tiroteo de esta noche en la localidad israelí de Bnei Brak, en la periferia de Tel Aviv, que acabó con la muerte de cuatro civiles y un policía que se enfrentó al atacante. Este último era un palestino de Cisjordania ocupada que también murió tras ser abatido por disparos de los agentes.
Ataques como el de hoy "solo conducen a un mayor deterioro de la situación", dijo Abás, quien alertó que la región está ahora "al borde del deterioro de la situación" cuando quedan pocos días para el inicio del mes sagrado musulmán de Ramadán.
Según declaraciones emitidas por la agencia oficial de noticias Wafa, el presidente advirtió de "la instrumentalización" que se podría hacer del ataque y ante posibles "reacciones" contra palestinos por parte de colonos israelíes y otros grupos.
Asimismo, mostró su rechazo a un nuevo ciclo de violencia y apeló a buscar "una paz permanente, integral y justa" en la región.
El ataque de hoy es el tercero en una sola semana en Israel. Este pasado domingo, dos ciudadanos árabe-israelíes mataron a dos policías en otro tiroteo en la ciudad norteña de Hadera. A su vez, el pasado martes murieron cuatro civiles en la urbe meridional de Beersheva, en otro ataque cometida por un beduino del área.
Los dos primeros ataques fueron reivindicados por Estado Islámico (EI), y se ha indicado que sus autores eran simpatizantes del grupo, y por ahora no hay referencias de ello en el tiroteo de hoy.
Este sí fue celebrado en Gaza por el grupo islamista Hamás, aunque no reclamó su autoría.
Ante la situación actual, la Policía israelí decretó el estado de alerta máxima y ordenó el refuerzo con miles de agentes para la vigilancia de centros educativos, estaciones o lugares concurridos.
A su vez, el Ejército israelí decidió desplegar un mayor número de tropas en Cisjordania ocupada.
El primer ministro israelí, Naftali Benet, que tachó la situación actual como "una ola de terrorismo árabe asesino", evaluó esta noche lo sucedido con altos cargos del aparato policial y defensa, y convocó el Gabinete de Seguridad para reunirse mañana.
Un total de once personas han muerto a causa de los ataques esta última semana, una cifra no registrada desde 2006.
Esto ha llevado también a críticas contra el Gobierno, en parte de grupos de extrema derecha que protestaron tras el ataque de hoy, según informaron medios locales.